Sevilla, territorio europeo

La Bauhaus fue la escuela de diseño que consiguió relacionar arte e industria alemana

Las vacunas para combatir el Covid-19 han generado dudas sobre la eficacia de la Unión Europea. Brexit y vacuna Astrazeneca han ido de la mano, para poner en evidencia nuestras contradicciones. ¡Qué bien lo están haciendo en Reino Unido!, se dice, porque hoy lunes 12 de abril de 2021, entre vacunados y los que han superado la enfermedad, tendrá anticuerpos el 73,4% de la población, la ansiada inmunidad de grupo. Y esas mismas voces opinan que hay que desconfiar de la vacuna que ha conseguido esos éxitos entre los británicos, aunque esté avalada por los resultados, la Universidad de Oxford, la Agencia Europea del Medicamento y hasta por el sursuncorda.

Europa ya no es el ombligo del mundo, pero nos organizamos bien en su momento y nuestros dirigentes redactaron un tratado de una Constitución para Europa (2004) que, aprobado por todos los países y responsables políticos, fue tumbado en referéndum por Francia y los Países Bajos, conviene recordarlo. El meollo era cambiar la aprobación por unanimidad como hasta ese momento, por mayorías cualificadas en decisiones políticas y unificar todos los tratados en la nueva constitución europea. No se consiguió, pero aun así funciona. ¿Imaginan a España fuera de la Unión Europea en la crisis económica y financiera de 2008 sin la cobertura del Banco Central Europeo? ¿Y este último año de pandemia y con la crisis social y económica que se avecina, sin el Fondo de Recuperación de la UE, por un importe de 750.000 millones de euros entre subsidios y préstamos?

Claro que esos miles de millones tienen condiciones y tendremos que cambiar en muchos aspectos. Pero es la gran oportunidad de la próxima generación. La presidenta de la Comisión Europea, la señora Úrsula von der Leyden, ha lanzado un mensaje fuerte y potente: "Quiero que Next Generation EU ponga en marcha una ola europea de renovación y convierta nuestra Unión en líder de la economía circular. Pero no se trata sólo de un proyecto medioambiental o económico: tiene que ser, además, un nuevo proyecto cultural para Europa." A este proyecto lo ha denominado Nuevo Bauhaus Europeo. Y es claro que no por casualidad. La Bauhaus fue la escuela de diseño que consiguió relacionar arte e industria alemana y proyectarla al futuro. Fundada en 1919, al finalizar la Primera Guerra Mundial, se asentó en la dificultad social y económica de aquella Alemania en crisis. A pesar de su cierre en 1933 tras la llegada al poder del partido nazi y tener que dispersar a todos sus artistas y responsables por el mundo, fueron el arranque y consolidación de las vanguardias en artes plásticas y escénicas, en arquitectura y diseño industrial. Y ese fuerte impulso de renovación lo hemos visto aquí en Sevilla, días pasados, por iniciativa de nuestro alcalde, que convocó a instituciones y profesionales a participar en este nuevo espíritu europeo. No sirve el escepticismo. Hay que apoyar con fuerza esta nueva oportunidad para que Sevilla sea definitivamente territorio europeo.

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