La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Toque de queda también en Navidad

Las multas por las botellonas se disparan, lo que demuestra que las restricciones deben seguir hasta en Navidad

La Policía Local de Sevilla, los agentes del Teniente Cabrera, se esta hinchando a poner multas por las botellonas en la vía pública en plena pandemia. Alguien dijo que en el caso de Granada, los problemas que tienen aislada a la ciudad y con la Universidad cerrada, empezaron en el último puente del 12 de octubre, cuando debió haber más agentes en las calles ante la previsión de aglomeraciones. No es cierto. La botellona, tan peligrosa con el coronavirus suelto, no es culpa de la ausencia de policías, sino de la falta de educación y de sentido cívico. No confundamos los términos. De casa se debe salir educado y a ser posible duchado. Si en Granada había un 82% de ocupación hotelera en aquel puente, lo que también se refirió como causa de la situación en la que está la ciudad de la Alhambra, será culpa, irresponsabilidad o falta de prudencia de quienes se decidieron a viajar en estas circunstancias. El pasado fin de semana estaban llenas las terrazas de Sevilla. Hay comportamientos que no son reprochables a los dirigentes públicos. Hay gente que quiere vivir como si no hubiera pandemia, y no me refiero a los negacionistas, sino a personas que se resisten a posponer planes y hábitos. Es indudable que han podido estar arrastrados por las dudas que ha generado muchas veces el Gobierno de turno, ora restrictivo, ora ofreciendo bonos para viajar a precio reducido, ora anunciando el colapso de los hospitales. Algunos se pueden agarrar a esos vaivenes para hacer la guerra por su cuenta y no someterse a las normas más que lo preciso. El puente de la Inmaculada seguiremos como estábamos, lo que puede poner a los gobernantes en una encrucijada. Si el 10 de diciembre hemos mejorado sustancialmente, ¿se atreverá la Junta de Andalucía a continuar con las restricciones de cara a la Navidad? Es evidente que no deberíamos andar sueltos como en verano. Ya sabemos qué coste puede tener esa medida. No hay que ser experto para saber qué consecuencias podrían tener las comidas de empresa. Con los datos mejorados, lo difícil para el gobernante será continuar con el plan vigente, única manera de que la cuesta de enero no sea más que la económica. No podemos abrir el horario nocturno en Navidad porque las botellonas, que ya de por sí están generando demasiadas multas, se dispararían. Una Nochevieja al uso sería multiplicar los pasaportes camino de los hospitales. Lo más conveniente sería seguir apretados y esperar el inicio de las vacunaciones. No hay un policía para cada botellona. Algunos siguen saliendo de casa con el matasuegras como si no hubiera pasado nada. La Navidad será perfecta para ahorrar lo que ya gastaremos después.

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