Juan Luis Pavón

Víctima mortal de la crisis

PASA LA VIDA

06 de octubre 2012 - 01:00

CADA vez se presentan en la sede de nuestra empresa más profesionales en paro para pedir trabajo. Algunos arrastran ya una situación familiar muy agobiante. No podemos contratarlos, qué más quisiéramos. Y hay que tener mucho tacto a la hora de tratarlos, para que no vuelvan a casa pensando en pegarse un tiro". Recordé de inmediato esa reciente confesión de un empresario sevillano, cuando supimos esta semana que en Sevilla se ha suicidado un vigilante de 53 años, casado y con dos hijos, al que su empresa privada de seguridad, en situación técnica de quiebra e insolvencia, le adeudaba la nómina de varios meses, y ello había hundido la débil estabilidad de su economía familiar. Seguía acudiendo a trabajar aunque no le pagaban. Ha buscado la peor de las salidas.

El buen trato, las palabras de afecto, el gesto de comprensión, la llamada a la calma, el tacto para no hundir a la persona deprimida, son más necesarios que nunca para auxiliar psicológicamente a las víctimas de la crisis. En primer lugar, para ventilar un ambiente de excesiva pesadumbre, tan cargado de derrotismo y fatalidad que obnubila a las personas de mentalidad más débil. No lo olviden: ayer, hoy y mañana, hay vecinos que prosperan. Y no son extraterrestres, son como usted y como yo. Sus horizontes se ensanchan porque vencen a la crisis abriéndose camino por nuevas vías y evitando los itinerarios por los que se acaba cayendo en el pozo. El futuro no está predestinado como una condena de creciente pobreza.

Los ejemplos positivos han de circular con naturalidad y servir de oxígeno para evitar que cada día se endurezca el muro del desánimo como una pared ante la que sólo vale darse chocazos. Al otro lado, hay mucho campo para recobrar la autoestima, reinventarse y volar alto. E incluso quien se sienta menos capacitado para reinventarse en su pequeño mundo, que pruebe a hacer las maletas y a empezar de cero en otros lares.

Tacto, mucho tacto por doquier, para cerrarle al prójimo la tentación de huir de su vida.

stats