La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

El acierto de Vox

Qué haríamos días como hoy si no hubiera tuiteros diciendo lo que hay que decir de fiestas como la de 'El Español'

Pablo Casado se mira en el espejo... e irrumpe Santiago Abascal Pablo Casado se mira en el espejo... e irrumpe Santiago Abascal

Pablo Casado se mira en el espejo... e irrumpe Santiago Abascal

La moción de censura de Vox fue todo un acierto. No para Santiago Abascal (a su cara de póquer me remito), pero sí para todos los demás. Un inesperado servicio al país de la formación ultrapatriótica por lo que ha ayudado a que ellos se aclaren dónde están y a nosotros nos confundan un poco menos. En política, nunca nada es lo que parece. Y lo que se vivió la semana pasada en el Congreso fue una lección magistral. Con mucho teatro, del vodevil al drama, y con todos los papeles intercambiados.

Aunque no tengo tan claro que el PP se haya refundado ni que Pablo Casado tenga un cheque en blanco como líder de la oposición, estoy convencida de que nos irá mucho mejor si dejan de hacer política mezclando todas las barajas y, sobre todo, si practicaran un poco de humildad en lugar de dar lecciones. Esta mañana he aprendido gracias a la Fundéu que eso se llama "postureo ético". Los vigilantes del idioma nos advertían a los medios de lo mal que utilizamos el anglicismo "virtue signalling" cuando queremos criticar a quienes exhiben virtudes en público para obtener un rédito personal y situarse en un nivel moral superior. Quienes presumen de causas sociales y luego no hacen nada para cambiarlo.

Lo de "señalar la virtud" tiene su recorrido. Hay quienes sitúan la explosión del término en el movimiento de los Globo de Oro de este año -cuando las actrices vistieron de negro como eco a las campañas #MeToo y #TimesUp contra el acoso sexual-, se ha montado una disputa intelectual por ver quién es el padre de la palabra de moda y no son pocos quienes tiran de nostalgia rescatando términos como "de cara a la galería" para evitar el palabro cosmopolita.

No es nada que no hubiéramos podido aprender de los clásicos. Acaba de llegar a las librerías El asesinato de Platón, la nueva novela de intriga histórica de Marcos Chicot para recordarnos que el mayor pensador de la Antigüedad también pecaba de ingenuidad: ¿Unir la política y la filosofía para que gobierne la razón, la justicia y la sabiduría en lugar de la retórica vacía, la corrupción y la ignorancia?

No hay que viajar ni a Esparta ni a Atenas. ¿No vivimos hoy en la dictadura de los demagogos? Y de los hipócritas. Nos hemos acostumbrado a criminalizar las redes, pero deberíamos preguntar qué haríamos días como hoy si no hubiera tuiteros capaces de criticar lo que no hacemos otros. Empiecen el hilo por @diostuitero si quieren quedarse perplejos, como Abascal, al saber cómo fue y quiénes asistieron a la fiesta de El Español. Las redes arden. ¿Pero no gobierna ahí la razón?

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