La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
HACE tiempo que el debate sobre las pensiones no reside en si se pueden mantener o si habrá que bajarlas. El debate es sobre cuándo bajarán. Dicho de otro modo: si la pérdida afectará a los que ahora ya son pensionistas o solamente a los vayan a serlo en un futuro más o menos inmediato.
Está casi ultimado el informe encargado por el Gobierno a un grupo de expertos para dar cumplimiento a la reforma exigida por la Unión Europea para asegurar la sosteniblidad del sistema, sostenibilidad que está en entredicho por un factor objetivo, a saber, el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población, que hace que cada vez haya menos gente cotizando para pagar las pensiones de más gente que ya ha dejado de trabajar. Si al elemento demográfico se le une la crisis -y con ella, la drástica disminución de los ingresos de la Seguridad Social-, ya está todo dicho.
Los expertos discuten complicadas fórmulas para calcular la cuantía de las pensiones de tal modo que el sistema sea sostenible y no se venga abajo, pero coinciden en la necesidad de liquidar el mecanismo que han conocido varias generaciones de españoles: la actualización en función de cómo evolucione el coste de la vida (IPC, Índice de Precios al Consumo).
Cuando lo acepte el Congreso a través de la comisión del Pacto de Toledo, que lo aceptará, se habrá producido un cambio fundamental. Hasta ahora el elemento prioritario era garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo de jubilados y pensionistas, de ahí el automatismo en la aplicación del IPC. Desde ahora lo fundamental no será evitar el empobrecimiento de este colectivo indefenso, sino asegurar que haya pensiones también en el futuro.
Por eso el criterio básico para actualizar las pensiones cada año será el estado de las finanzas de la Seguridad Social, el balance de ingresos y gastos. Con una cautela: si los gastos superan los ingresos, se reducirán las pensiones actuales, pero si es al revés, la subida que se admite como posible nunca será superior al IPC. De modo que los pensionistas o pierden poder adquisitivo o se quedan como están. En cuanto a los pensionistas futuros, sus prestaciones se vincularán a su esperanza de vida (que crecerá y, por tanto, también caerán sus pensiones).
Así pues, se mire como se mire, lo que viene es una gran injusticia social. Para cimentar el sistema de pensiones se perjudicará a los pensionistas. Esto es lo que hay.
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