Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

El calendario, un demoníaco galimatías

MIENTE el mandarinato que maneja la barca del fútbol cuando anuncia el sorteo del calendario. De azar, nada de nada, todo es llevar el agua al molino propio mediante amaño tras amaño a fin de cristalizar en esa combinación asimétrica que desvirtúa la esencia del todos contra todos que es la Liga. La Liga como mejor invento que registra el fútbol, pero que de esta manera se convierte en un instrumento muy complicado de entender.

Es lo que tiene el devenir de los tiempos, que todo se manosea en busca, dicen, de mejora y lo único que se logra es confundir al personal con unos inventos incomprensibles. De siempre, el calendario era como una cesta de cerezas, que cogías una y se venían enredadas un buen puñado. Usted sabía que el Sevilla jugaba con el que dejaba el Celta y que el Betis se enfrentaba con el último rival de Osasuna y ahí la solución, ¡eureka!, asunto más que resuelto.

Ahora hay que vivir con el calendario en el bolsillo, pues ni siquiera coinciden las jornadas. Terminar la primera vuelta con el Madrid no significa que choques con el campeonísimo en su clausura y así un montón de cambios que convierten el calendario en un instrumento inescrutable. La mano del hombre convierte en asunto manipulado lo que antaño salía del bombo. Y lo más ridículo es que el primer año pusieron a dedo un derbi en pleno Domingo de Ramos.

No era la primera vez que había derbi con la Borriquita en la calle, pero entonces era el bombo el que disponía y no la mano del hombre. Argumentan sus perpetradores que el motivo es situar estratégicamente esos partidos que califican como locomotoras de la competición. Y la verdad es que lo que resultaba juego de niños lo han convertido en irresoluble sudoku que obliga a llevar el calendario a donde quiera que vayas. Con lo fácil que resultaba...

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios