La esquina

José Aguilar

Los caprichos del interventor

GRIÑÁN adelantó el otro día una noticia que todavía no lo era: dijo que el ex director general de Trabajo de la Junta Javier Guerrero estaba imputado en el escándalo de los ERE (expedientes de regulación de empleo) que investiga una juez sevillana.

Con ello trataba de reforzar la línea de defensa que la Junta y el PSOE han adoptado tras el estallido, con repetición, del caso: el centro de la trama radica en esa dirección general y no están implicados los dos consejeros de Empleo que tuvieron a su titular como subordinado y cargo de confianza durante los años en que se perpetraron las irregularidades. Ayer mismo el Gobierno andaluz anunció acciones legales contra los que acusan al propio Griñán de estar al tanto de la trama como consejero de Hacienda que era, es decir, contra el PP.

El presidente se adelantó sólo unos días, porque la imputación de Guerrero está al caer. Lógico. Aparte de los expedientes analizados por la Junta para su envío al juzgado y los testimonios ya prestados por otros imputados, las sabrosas declaraciones del mismo director general le conducen directo a la inculpación. Recuerden: hablaba del famoso "fondo de reptiles" que él manejó para ayudar a empresas en crisis, pero también reconocía haber subvencionado a ayuntamientos y asociaciones y admitía que el control de las ayudas se hacía a posteriori por vía telefónica. "Los intrusos no son intrusos, son criaturas que están desempleadas", proclamó con una mezcla de desparpajo y paternalismo que parece más adecuada en un ex dueño de equipo de fútbol que viste de verde, blanco y verde que en un responsable político socialista. Casualmente, entre las criaturas en apuros metidas de matute en los ERE que financió abundan sus compañeros de partido, amigos y familiares, y destacan en número y reiteración los vecinos de la comarca serrana en la que él mismo nació y ejerció de alcalde antes de su ascensión al poder autonómico. También metió a su suegra Victorina.

Hubo más en las manifestaciones desacomplejadas de Guerrero. Aparte de afirmar que los consejeros decidían sobre las ayudas (extremo fundamental a aclarar para delimitar las responsabilidades políticas del caso), el ex director general pre-imputado pronunció una frase genial... genial en el sentido de magnífica y estupenda: "No podíamos estar al pairo de los caprichos del interventor". No existe mejor resumen y compendio de lo que ha ocurrido aquí y de cómo ha podido producirse un fraude tan extenso: cuando un alto cargo se refiere al dinero que está a su disposición como "un fondo de reptiles" cuyo destino debe sustraerse a los controles de la Intervención de la Junta, todo es posible. Ancha es Andalucía.

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