Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

El estado de la ciudad

A Sevilla se le ha roto la columna vertebral de su economía y no tiene plan B para afrontar lo que venga

Apostaría a que usted no lo sabe, porque estas cosas por su propia naturaleza suelen pasar bastante desapercibidas, pero esta semana nuestro Ayuntamiento en pleno ha celebrado su debate sobre el estado de la ciudad. Si nunca proporciona grandes titulares, este año todavía menos porque todo está sepultado bajo el espeso manto de la pandemia y además se celebró el mismo día en que se oficializó el meritorio acuerdo alcanzado por todos los grupos políticos para tratar de contener en lo posible los daños que esta situación. El acuerdo, que no ha sido fácil de trenzar, va a suponer una importante movilización de los recursos municipales, que tampoco son demasiados, en medidas de carácter social y de promoción económica. Bienvenido sea y estaremos atentos a su cumplimiento. En el debate de la ciudad, propiamente dicho, se habló, poco más o menos, de lo de siempre: de los problemas de limpieza en las calles, de la falta de policías, la oposición acusó al alcalde de no hacer nada excepto propaganda y el alcalde a la oposición de cerrazón y de no querer ver lo mucho que se ha hecho... En fin, lo de siempre.

Lo que parece claro que falta en nuestro Ayuntamiento, también en otras instituciones de la ciudad y en su sociedad civil si la hubiere, son ideas claras sobre qué hacer cuando ya, a la vuelta del mes que ahora empieza, nos enfrentemos con el panorama que nos aguarda. A Sevilla se le ha roto la columna vertebral de su economía, que era el turismo. Una actividad tan intensiva en empleo de mano de obra y generación de rentas como frágil y sujeta a todo tipo de coyunturas. Sobre el turismo se habían desarrollado un montón de estrategias algunas con bastante éxito -como la creación de una marca potente para atraer eventos internacionales- y que apuntaban muy bien para el futuro. De un día a otro todo lo que tanto trabajo costó levantar se vino abajo y esperar ahora que vuelva es una quimera.

La pandemia llegó en marzo sin que Sevilla tuviera un plan B. Nos meteremos en el otoño sin tenerlo ni plantearlo y el otoño de 2020 va a ser, parece que hay consenso generalizado, de los que pasan a los libros de Historia como ejemplo de periodo sombrío. El acuerdo al que se llegó en el Ayuntamiento o el que firmó el jueves el presidente de la Junta con sindicatos y empresarios son importantes y no hay que quitarles mérito. Pero no resuelven, porque no están hechos para eso, la incógnita principal a los que nos enfrentamos: ¿y ahora qué vamos a hacer? Ése es el interrogante que mejor define el estado de la ciudad en este agosto de mascarillas y calles desiertas.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios