Con efecto

Javier Mérida

Con efecto: 'Lopera y Mel, los paraguas'

15 de mayo 2013 - 01:00

TODO el mundo, incluso Manuel Ruiz de Lopera, es honrado hasta que se demuestre lo contrario. La honradez no es una virtud, sino una condición que se le supone a cualquiera que no sea un delincuente.

Pues en este consejo de administración sí parece que es una cualidad. Es el argumento de quienes lo defienden a capa y espada comparándolo con la etapa del hoy imputado o del okupa Luis Oliver. Pero, tras casi tres años en el club, a Bosch hay que pedirle efectividad y éxitos, más allá de vender como tal la firma de un convenio de acreedores -lo han suscrito más de una decena de clubes de Primera de igual forma- al parecer modélico, cuando acabó en una media guerra con los concursales, que se llevaron además una soldada.

Bosch ya no es nuevo. Han pasado más de cien días y los errores superan con creces a los aciertos. Y el resto de consejeros son responsables solidarios por dejación -igual que Bosch considera a Castaño y cía. culpables de los desmanes de Lopera y Oliver- de una gestión honrada pero deficiente.

Los paños calientes deben acabarse en el Betis. Peor que Lopera, sobre todo en el ámbito económico, no lo hará nadie. Pero ésa no es la vara de medir, sino el gran paraguas para solapar la mala gestión a la fecha. El otro es Mel, que lo hace tan bien que entierra críticas al club. Y en los éxitos del primer equipo la responsabilidad de los nuevos es muy limitada, empezando por el propio Mel -se bajó el sueldo para que no lo echasen- y siguiendo por Rubén Castro, Beñat, etcétera.

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