Madrid-Andalucía, una conexión ferroviaria muy tocada

Una imagen del Iryo.
Una imagen del Iryo. / Guardia Civil

20 de enero 2026 - 05:30

SI algo te enseña el periodismo es que, en la vida, todo puede cambiar en una fracción de segundo. El domingo había prácticamente acabado. La portada de papel del día siguiente ya estaba maquetada y redactada: un magnífico reportaje de cómo el Guadalquivir se ha convertido en la principal vía de entrada de la cocaína en España y una bonita foto de la presentación del expediente de la Junta para impulsar la candidatura de Itálica a Patrimonio Mundial de la Unesco. Pero sobre las ocho de la tarde todo cambió. La responsable de cierre avisó de que un amigo de un periodista del Grupo Joly le había llamado para decirle que iba en un tren que había descarrilado. Que había heridos. Después comenzó esa danza macabra que todos conocemos bien: el goteo de muertos y lesionados, las declaraciones de las autoridades, los testimonios de los testigos de la tragedia, la incorporación a la redacción de compañeros que estaban de descanso, la movilización de enviados a la zona, la llegada del director... Todo en la atmósfera espectral de una fría noche de enero, con las calles vacías y los rostros preocupados. Tenía razón Kapuściński cuando decía que este no es un oficio de cínicos.

La noche de la tragedia de Adamuz, curioso topónimo que ya consta en la historia trágica de Andalucía, las cosas funcionaron razonablemente bien: se movilizaron con rapidez los efectivos necesarios, no hubo problemas con la coordinación entre las administraciones y las declaraciones de los políticos no añadieron más tensión y preocupación a lo que era una noche dantesca. Pero hay que empezar a pensar en que el accidente tuvo unas causas que es preciso investigar con tranquilidad, pero sin pausa. Hasta que los técnicos no hablen, cualquier especulación es vana y dañina. Eso sí, no podemos obviar que el accidente se produce en el contexto del progresivo y desolador deterioro de la calidad de las conexiones ferroviarias entre Madrid y Andalucía. En los últimos años, y especialmente en los últimos meses, se repiten continuamente incidencias y retrasos. Las personas atrapadas en los kafkianos trenes del sur se han convertido en un clásico de los telediarios. Por una causa u otra, la fundamentalísima conexión ferroviaria entre Andalucía y Madrid está gravemente tocada y este desolador accidente, del que nos llevaremos años hablando, es su trágico y sangriento epítome.

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