QUE los concejales tengan sus tensiones con interventores y secretarios es natural. Son gajes del oficio, el pan nuestro de cada día en cualquier Administración local. El episodio de esta semana ha sido verdaderamente curioso. En el gobierno local se han llevado las manos a la cabeza porque la Intervención General ha obligado a tramitar por la vía de urgencia un reconocimiento de crédito por nada más y nada menos que... ¡un céntimo de euro! Se trata de una deuda con una operadora de telefonía. El reconocimiento tuvo que se aprobado por el Pleno. Está claro el celo que ponen los interventores en su trabajo.

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