La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

La penitencia de Andalucía se llama...

Que alguien en San Telmo le diga al vicepresidente Marín que se quede en silencio, que es Viernes Santo, que nos libre de penitencias extras

Juan Manuel Moreno

Juan Manuel Moreno / M. G. (Málaga)

En otros tiempos hoy era día de música sacra en Radio Nacional de España, de oficios retransmitidos y luto en todas las banderas de edificios oficiales y corbatas. Andalucía hoy es una combinación de turistas llenando los hoteles y procesiones, riquísimas procesiones, donde la devoción a Jesús Nazareno vertebra esta región, media España y parte de Iberoamérica. Pero soportamos la penitencia, dura penitencia, de políticos sin sentido del ridículo, sin respeto por sus electores y con una evidente falta de perfil institucional. Los andaluces hemos asistido en menos de 48 horas al enésimo numerito del vicepresidente de todos los andaluces, el señor Marín. Primero dice que sería un “error” adelantar las elecciones. Ydespués, ¡toma, claro!, muestra su “respeto” ante la decisión que tome quien tiene que tomarla:el presidente. ¿Cuántas van ya de esta guisa, Juan? Entre las torrijas cocinadas en chandal en pleno confinamiento para sonrojo del respetable, los abusos palmarios de la RTVA para entrevistas de autobombo carentes de interés y las declaraciones y posteriores rectificaciones, tenemos para hacer un álbum. No encontrará jamás el PP un socio tan dócil pese a sus meteduras de pinrel. Porque una cosa es cierta:el gobierno del cambio ha gozado de una estabilidad y de una armonía que ya quisieran muchos Ejecutivos de coalición.

No extraña que Moreno se lo piense bien antes de convocar las elecciones. ¿Cuándo encontrará un Marín que le diga a todo que sí y que la clave (sencilla) está en dejarle que meta la pata y luego la saque él solito? Mientras, los andaluces aguantamos la penitencia del sanluqueño. Al menos tenemos un presidente que el martes conquistó el sevillano barrio obrero del Cerro del Águila sin ningún complejo. Un barrio de gente humilde, trabajadora, acostumbrada a renuncias y curtida en sacrificios, que comenzó con tierras de albero, sin pavimentar, y que precisamente este año cumple cien años. Así es como se hace grande un partido de centro-derecha como el PP:no dando por perdido ningún territorio. Y se empequeñece con conflictos internos, ya sea en estructuras provinciales o en la nacional.

Que alguien en San Telmo le diga al vicepresidente que se quede en silencio, que es Viernes Santo, que nos libre de penitencias extras, que ya tenemos bastante con una clase dirigente de todos los partidos con demasiados tuits y mensajes frívolos sobre cuestiones que nada tienen que ver con la gestión del presupuesto público, sino con ventear el humo fatuo de sus vidas personales. Trabajen, no confundan más. Trabajen, figuren menos. Trabajen, no nos castiguen.

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