Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Una prepotencia que no parece española

CUANDO la situación económico-social es la que es en este país aún llamado España, cuando en cualquier aspecto de la vida callados estamos más guapos, resulta que tenemos entre nosotros al Real Madrid. Cuando cada día que pasa nos alejamos de los puestos de cabeza y en breve podemos hasta quedarnos fuera del Primer Mundo, resulta que tenemos una institución que va pisando todo lo que coge y que no parece propia de nuestro paisaje.

Me refiero al llueve sobre mojado que es la estrategia del mejor club del Siglo XX para hacerse con los servicios del galés Gareth Bale. Aunque el Tottenham se enrocó en no dejarle marchar, al Realísimo se le importa una higa, que para eso está regido por el gran Florentino Pérez, ese sobresaliente ciudadano al que un día calificó el dócil Butragueño como un ser superior. Una vez más, el Realísimo obra con un sentido del imperialismo sin nada que ver con la realidad local.

Florentino entró en esto birlándole al Barça a Figo para encadenar una sucesión de fichajes galácticos siempre en contra de los clubes propietarios de los derechos de esos superclases. La táctica es la de hacerse con la voluntad del futbolista y que éste haga el trabajo sucio que precipite el trasvase. Aprovechó la mala relación de Ronaldo con Cúper para arrebatárselo al Inter, el botazo de Sir Alex Ferguson a Beckham para quitárselo al United y así, uno cada año.

Convenció a Zidane ante el estupor de la Juventus y se aprovechó del trabajo hecho por Ramón Calderón para hacerse con Cristiano mientras Sir Alex juraba en arameo. Siempre la misma estrategia, pues sabido es que todo niño cuando rompe a hablar lo primero que balbucea es que nació para jugar en el Madrid. Y todo esto lo perpetra un club de esta España que se desangra por sus cuatro costados para dar la impresión falsa de que el sol aún no se pone en nuestro imperio.

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