La aldaba
Carlos Navarro Antolín
La muy tiesa ciudad de Sevilla
La caída del shah Mohamed Reza Palhevi fue tan sorpresiva como disruptora por lo que hubo de venir después, ni su leal Ejército ni su gran protector, Estados Unidos, quisieron defender más a este dictador al que tumbó una transición democrática que pronto tornó en una revolución islámica dirigida por los ayatolás. Todo lo que vino después fue peor, hay dictaduras a las que suceden dictaduras aún peores.
Antes de abandonar el país en 1979, el shah dejó como primer ministro a Shapur Bajtiar, que era un socialdemócrata formado en Francia que militó en la Resistencia contra la invasión alemana. Cuando los mulás se hicieron con el poder, se tuvo que exiliar de nuevo, vivió en Suresnes y en 1991 fue asesinado por esbirros enviados por el régimen. El mismo tipo de gente que quiso asesinar a Salman Rushdie y a Alejo Vidal Cuadras.
Irán ha exportado terror y desestabilización a toda la región, sometió a los iraníes a un régimen tan cruel como fanático y sepultó a sus mujeres bajo el chador y las tradiciones medievales, pero algunos partidos de izquierdas le compraron un discurso antiimperialista que tenía como satanes a Israel y a Estados Unidos. Uno de sus primeros ministros, Muhamad Amanideyad, llevó hasta la Venezuela de Hugo Chávez algunas de las contribuciones persas a la represión de las manifestaciones, una policía motorizada que apalizaba a los ciudadanos con unas varas tan baratas como efectivas.
Desde la década de los noventa, los iraníes se han venido levantando contra la miseria de una economía teologizada, agravada por el bloqueo de Estados Unidos. La clase media ha sido diezmada por una inflación perenne, pero esta vez han sumado a sus protestas sociales un grito contra la dictadura que está siendo reprimido con una inusitada crueldad, hay miles de muertos. La caída del régimen de los ayatolás sería una victoria redonda para Trump por cuanto Irán es uno de los grandes productores de petróleo y el enemigo principal de su aliado israelí, pero está por ver, como ha sucedido en Venezuela, que la democracia sea una prioridad superior a la estabilidad.
De este régimen no saldrá otro Bajtiar para hacer la transición, y se corre el riesgo de que Estados Unidos salve a los ayatolás a cambio del abandono definitivo de la carrera nuclear.
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