Saeta de Oro para la O

16 de febrero 2026 - 03:08

Para quienes crecimos con el Saeta de Carlos Schlatter en Radio Vida, oír a Centeno cantando Silencio, pueblo cristiano, la careta escrita por Juan Delgado Alba y las voces de Chano Amador, Manolo Toro y José Manuel del Castillo representaba mucho más que un programa de radio. Era una señal de lo que adviene, como el tibio alargarse de los días, el rompimiento del azahar, el alzarse de los altares de cultos, el aparecer de los discos de Pax en el escaparate de Casa Damas, de Dios en la ciudad, Cruz de guía, Como llora Sevilla, Una tarde en el Gólgota al morirte o Cofradías sevillanas en el de la librería Sanz y las postales Escudo de Oro en los quioscos.

Crecimos, he dicho, y me quedo corto. Cuando Saeta nació yo tenía tres años y cuando desapareció, 52. Afortunadamente, años después se recuperó y, con ello, el premio Saeta de Oro creado en 1994. Pueden imaginarse la emoción que para este oyente fiel de Saeta desde que era niño hasta que con mis amigos Alfonso y Meli organizábamos un pescaíto frito semanal para oírlo mientras nuestros hijos dormían en sus cochecitos, supuso recibir la Saeta de Oro que me sumaba a la nómina en la que figuran Santa Ángela y las Hermanas de la Cruz, el cardenal Amigo, Pedro Morales, Antonio Burgos, Abel Moreno, el doctor Pérez Bernal, el Centro de Estimulación Precoz Cristo del Buen Fin, la Hermandad del Gran Poder, la Centuria Romana Macarena o la Banda de Tejera.

Esta nómina se engrandece al serle entregada hoy la Saeta de Oro al proyecto Esperanza y Vida, creado en 2007 como Obra Social de la Coronación Canónica de María Santísima de la O. Como se explica en su web, “a través de un equipo de profesionales y voluntarios la Hermandad pone a disposición de mujeres gestantes en situación de marginación o vulnerabilidad bio-psico-social los recursos necesarios para favorecer el normal desarrollo del embarazo, (…) abarcando todas las áreas individual, familiar, relacional, social, doméstica, sanitaria, de empleo y económica que hace que, en la mayoría de los casos, no sea el parto el final de la relación de la mujer con nosotros y haya que seguir ayudando a ella y a su hijo”. Más de 300 niños viven gracias a la ayuda de la Hermandad de la O. No hay corona más valiosa para la Virgen, ni Saeta de Oro más merecida.

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