La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Sevillanos gruñones con las obras
Quiero comentar algunas cuestiones del desfile conmemorativo de la boda de Carlos V e Isabel de Portugal que tuvo lugar el pasado día 28. Estoy muy de acuerdo con lo ya publicado por Eva Díaz Pérez en este periódico bajo el título Carlos V, polarizado. Lo secundo y me alegra coincidir con ella. La primera cuestión que comentar es destacar, que lo que vimos en las calles de Sevilla era un espectáculo teatral. Y aunque en los comentarios de tono negativo publicados se ha reiterado la palabra rigor, creo que quizás les ha faltado información y sobrado inmediatez, que en ocasiones es una virtud, pero no avala necesariamente el análisis de los hechos. Y como en todo espectáculo existe un proyecto escénico, en este caso realizado por la compañía Teatro Clásico de Sevilla, que se puede consultar con facilidad, titulado Celebración y desfile teatral de la entrada del emperador Carlos V e Isabel de Portugal en Sevilla para su casamiento.
Este espectáculo lleva preparándose por la compañía desde 2024, con dramaturgia de Alfonso Zurro, autor y director, figura muy destacada de la escena española, que ha desarrollado gran parte de su ejecutoria en nuestra ciudad y que merece respeto por su trabajo, después de múltiples éxitos. Igual que la compañía, con gran experiencia en textos clásicos, que ha recibido numerosos premios entre ellos el Max de 2024, máximo galardón español de las artes escénicas, a la Mejor Labor de producción por la capacidad de la compañía para levantar proyectos de gran envergadura y calidad artística desde Andalucía. Capacidad de producción acreditada por sus responsables Juan Motilla y Noelia Díez. En el espectáculo han intervenido hasta noventa personas, con más de setenta profesionales sevillanos, algunos grandes veteranos como José Chaves y Néstor Barea. Manuel Cortés en maquillaje y peluquería, cuya sola presencia ya avala un espectáculo, y Antonio Zannoni y Marieta Calderón en vestuario.
Naturalmente no soy objetivo. Después de más de cincuenta años dedicado a las artes escénicas como escenógrafo y arquitecto teatral, he trabajado con muchos de ellos en varias ocasiones y conozco en primera persona su capacidad artística y profesionalidad. Y aunque Shakespeare dijera que la escena esta hecha de sueños, los que trabajamos en esto sabemos que está hecha de sangre y esfuerzo de todos los que se comprometen a levantar un telón o salir a la calle un día concreto a una hora fijada. El espectáculo urbano que vimos hace unos días utiliza la ciudad como un escenario vivo, cuestión que en la que los sevillanos somos maestros y se dirige al público en general para recordar unos hechos, utilizando espacios auténticos, desde la Macarena al Alcázar. Siempre hay quien tiene opiniones diferentes. De oportunidad, de rigor histórico, de política cultural, pero por favor no disparen al pianista.
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