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Tomás García

La torrija y su historia literaria

Los sefardíes mantuvieron en el exilio la tradición de elaborar sus arrucaques o rebanadas de parida

06 de abril 2024 - 01:00

La torrija es el dulce casero más frecuente en las mesas sevillanas y españolas durante los días de cuaresma, con un interesante devenir histórico que podemos rastrear a través del mundo de las letras. La referencia más antigua que poseemos sobre un alimento semejante a la torrija aparece hacia el siglo IV-V en el compendio De re coquinaria(Sobre materia de cocina). Esta enciclopedia culinaria de diez libros recoge dos recetas, atribuidas al excéntrico gastrónomo romano Marcus Gavius Apicius (25 a. C.-37 d. C.), para la elaboración de aliter dulcia (otro plato dulce): 1.- “Toma buenos panecillos sin corteza, y ponlos en leche; cuando estén remojados, mételos en el horno sin que se sequen; sácalos calientes y úntalos con miel para que empape; espolvorea con pimienta y sirve”; 2.- “Coge pan, quítale la corteza y corta trozos grandes; remójalos en leche, fríelos en aceite y añade miel”.

La primera obra literaria hispánica donde aparece es un villancico del Cancionero (1496) de Juan del Encina: “No piense que vamos/ su Madre graciosa/ sin que le ofrezcamos/.../ en cantares nuevos/ gocen sus orejas/ miel e muchos huevos/ para hacer torrejas:/ aunque sin dolor/ parió al Redentor”. Muy presente en la cocina medieval, los cristianos usaban manteca, mientras los hebreos freían con aceite y no utilizaban leche. El primer diccionario que menciona la palabra torrija es el de la Bibliotheca hispánica (1591) de Richard Percyval, y en el Libro del arte de cozina (1607) de Domingo Hernández de Maceras: “Y luego toma y haz la torrija, y ten tu massa amassada con manteca, y huevos, y vino blanco y açucar”. Este manjar es un alimento energético recomendable para enfermos y convalecientes que ha sido muy utilizado para la recuperación de la mujer tras el parto, quedando reflejado en obras como las Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos (1634) de Lope de Vega: “Porque es justo hacer torrijas a la parida, miel de romero escogida, con una cesta de huevos”.

La definición actual de la RAE es la siguiente: “Rebanada de pan empapada en leche o vino y rebozada con huevo, frita y endulzada”. El término torrija o torreja procede del verbo torrar y éste de la forma vulgar latina torrare, que significa tostar, aludiendo a su antigua preparación en el horno; los sufijos -ija y -eja suponen un diminutivo e indican algo sencillo, simple, de poco valor...

La costumbre de preparar torrijas en periodos de cuaresma toma fuerza a partir de la segunda mitad del siglo XIX, pues sus ingredientes son aptos para los días de vigilia y están al alcance de todos. A pesar de ello, no es un plato de repostería exclusivo para estas fechas, consumiéndose con frecuencia en los desayunos franceses con el nombre de tostadas doradas. Los sefardíes mantuvieron en el exilio la tradición de elaborar sus arrucaques o rebanadas de parida durante la Semana de Pascua judía y regularmente con el pan sobrante del Sabbat, hábitos que han mantenido hasta nuestros días.

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