La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
LOS paladines de la España plurinacional andan revueltos cual mariposas por el feliz hallazgo de una perdida entrevista a Chaves Nogales en la que el periodista sevillano asegura que “todo lo que sea hablar de unificación, en España, resulta funesto”. La interviú, realizada por el periodista brasileño Murilo Marroquim en los años 40, se recoge dentro del libro Manuel Chaves Nogales. Los años perdidos (1940-1944), una minuciosa y rigurosa reconstrucción de la etapa final del autor de Juan Belmonte, matador de toros (obra cumbre del género biográfico español), escrita por la profesora de la Hispalense Yolanda Morató. La obra, que edita Renacimiento, vuelve a dar muestra de la fecundidad de la escuela chavista sevillana, con nombres como Abelardo Linares, María Isabel Cintas, Ignacio F. Garmendia o la propia Morató.
En el reducido espacio de la entrevista, Chaves Nogales dice muchas cosas. Por ejemplo, asegura que “hay que aceptar el separatismo catalán, el separatismo vasco y el separatismo innato de todo español”, generalización un tanto excesiva que es manera como otra cualquiera de no decir nada. También propone una suerte de estado federal, al que llama “superestructura”, “conforme al genio de nuestra raza”, para “volver a la grandeza de España”. Es decir, todo muy Habsburgo y postcarlista, dentro de la tradición de esa monarquía compuesta (aunque Chaves Nogales era un convencido republicano) que en la derecha española siempre ha tenido defensores, como Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón , uno de los siete santos padres de la Constitución de 1978. Hasta el propio Franco, en su testamento, animó a los españoles a exaltar “la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.”
De los federalistas, incluso de los más suaves, siempre me sorprende su capacidad para ver sólo las corrientes disgregadoras y disolventes de la historia de España, obviando las otras que apuntan y aspiran a esa “funesta unificación” de la que nos habla Chaves Nogales, como Isidoro de Sevilla, Cisneros, Olivares, los ilustrados del XVIII, Unamuno, Maeztu, García de Cortázar... ¿Son acaso menores sus mentes que las de Sabino Arana o Gabriel Rufián?
No tengo ninguna duda de que España es más variopinta que diversa. Ya sé que esto es un juego de palabras con poco fundamento. Pero lo que quiero decir es que en mis viajes y lecturas por y sobre la piel de buey he visto más unidad que pluralidad. En España hace tiempo que se aceptaron los separatismos vasco y catalán, como pide Chaves Nogales. Se ha hecho a costa de desigualdad y de injusticias graves. Quizás hacía falta, pero si hay algo “funesto”, nunca será la unidad y su búsqueda, sino el hacha mutiladora.
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