Joan Gutiérrez

Testigos de Jehová

Le escribo con respecto al artículo Gol del coronatimo cuyo autor es Roberto Pareja. En él se hace la mención a la negativa de los testigos de Jehová a recibir una transfusión de sangre. Y, entre otras cosas, el artículo dice: “Cuántos niños hijos de testigos de Jehová no lo han contado por la negativa de sus padres a que les hicieran una transfusión de sangre”. Ciertamente la medicina ha avanzado considerablemente en los últimos años.

Tratamientos y alternativas que tiempo atrás parecían imposibles hoy están reemplazando un uso tradicional para muchas enfermedades e intervenciones quirúrgicas que han mejorado la calidad de vida de los pacientes. La profesión médica es muy consciente de los graves riesgos que conllevan las transfusiones sanguíneas. Esto ha motivado una estrategia auspiciada por la OMS y la Comunidad Europea que se conoce como PBM (Patient Blood Management).

Sin duda, la experiencia con los testigos de Jehová ha producido un avance significativo en la cooperación de ambas partes (la clase médica y los testigos de Jehová) para buscar alternativas eficientes y de calidad sin tener que llevar la cuestión a un juez, lo que ha hecho que miles de profesionales de la medicina en todo el mundo y centenares de hospitales firmen protocolos de colaboración que permiten respetar la postura de los pacientes testigos de Jehová.

Quienes conocen a los testigos de Jehová saben que son personas que aman la vida. No son mártires, acuden a los médicos y hospitales en busca de la mejor atención para ellos y sus hijos. Más allá de entrar a valorar si una persona morirá o vivirá si recibe cierto tratamiento, todo paciente tiene derecho al consentimiento informado, por lo que es un derecho ético y legal poder decidir qué tratamiento o medicina recibirá. Los médicos tienen obligación de informar y plantear las posibles alternativas, y es el paciente quien debe decidir. 

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