¿No sientes como si estuvieras preso en la libertad sin cumplir una condena? La mascarilla no se nos olvida al salir de casa, pero... ¿y la conciencia? Nuestro afán no se limita, y es que seguimos pensando en vivir la vida cuando otro la necesita, y la muerte nos llega sin cita. Un saludo es una amenaza. Estamos en un tiempo donde la mentira es verdad y la verdad se hace mentira. Lo que sí es verdad es que estamos sintiendo la ira de la Tierra. Todo el mal que hemos sembrado se ha vuelto sobre nosotros mismos. Hace falta una vacuna para el corazón altivo aunque de la tragedia siempre nazca una enseñanza. 

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