Tribuna

Luis Morales Carballo

Socioecólogo consultor. Connected Mobility HUB

Un nuevo modelo de ciudad

El autor apuesta por que Sevilla siga los pasos de París, Ámsterdam, Valencia y Vitoria para ser una ciudad sostenible en lo ambiental, competitiva y con cohesión social

Hemos parado sin planificación, sin justicia, sin alternativa. Sin una transición socioecológica justa, que no deje a nadie atrás. Ahora que sabemos que la “normalidad” era el problema, aprovechemos para cambiar de rumbo. Estamos ante una oportunidad extraordinaria para empezar a hacer las cosas de otra manera, modificando nuestra forma de relacionarnos y nuestras pautas de producción, distribución, consumo, ocio, trabajo, transporte, etc.

"Volver masivamente a la utilización del coche particular por miedo a un contagio sería un imperdonable paso atrás"

Tenemos ya ejemplos de ciudades que están trabajando en una nueva dirección. Lisboa, Capital Verde Europea en 2020, está logrando resultados relevantes en ahorro y eficiencia energética, gestión de residuos, movilidad sostenible y sostenibilidad social del territorio.

Ámsterdam ha aprobado un plan para fomentar la durabilidad de los productos, facilitar que los hoteles y restaurantes donen la comida que les sobra, promover materiales sostenibles en la construcción, impulsar la eficiencia energética y las energías renovables.

París va a potenciar su transporte público y su red de vías ciclistas, especialmente en los barrios de la periferia. Además, su alcaldesa quiere apoyarse en una nueva consideración de la proximidad, mezclando usos (en los edificios, en los barrios) de modo que no haya que ir lejos para acceder a los servicios esenciales. La ciudad del cuarto de hora, se llama la propuesta. Permite liberar espacio para zonas verdes e itinerarios peatonales, dotar de nuevas funcionalidades a ciertos edificios (los colegios durante el fin de semana, por ejemplo) y modificar nuestra relación con el tiempo y los lugares donde vivimos y nos relacionamos.

"Sevilla cuenta con mimbres para dar pasos seguros frente a la incertidumbre futura"

En nuestro país destaca Vitoria, que ha sido reconocida como Ciudad Verde Global en 2019, premio a toda una trayectoria (ya había sido Capital Verde Europea en 2012).

Atasco en el Paseo de Colón a finales del año pasado Atasco en el Paseo de Colón a finales del año pasado

Atasco en el Paseo de Colón a finales del año pasado / Juan Carlos Muñoz

Valencia, por su parte, cuenta con logros significativos en movilidad sostenible, eficiencia energética y ha puesto en marcha un novedoso Consejo Alimentario Municipal para avanzar en un sistema de alimentación local más justo y sostenible.

En Sevilla podemos seguir estos pasos y orientarnos a un modelo de ciudad sostenible ambientalmente, cohesionado socialmente y competitivo económicamente, alineado con el Pacto Verde presentado por la Comisión Europea.

Una ciudad con simbiosis empresarial e industrial, en clave de economía circular, y donde podamos generar, almacenar, compartir y gestionar la abundante energía solar que nos llega. Con un centro histórico revitalizado con vecinos y actividades económicas diversas, evolución del parque temático en que se había convertido al orientarse a un público extranjero que tardará en regresar. Una ciudad que cuide sus barrios a través de la dotación de equipamientos (ello incluye zonas verdes), servicios y una nueva consideración de la proximidad, al estilo de lo que quiere hacer París o, sin ir tan lejos, lleva años haciendo Vitoria.

En los barrios más vulnerables debemos trabajar, hoy más que nunca, para poner fin a la lacra de la pobreza y la exclusión social, resignificando la valoración social de vivir en ellos. Una ciudad con calles para los niños (sin tráfico motorizado) en las inmediaciones de los centros educativos y nuevos usos y funcionalidades de edificios y plazas, alrededor de intensos procesos de participación ciudadana.

Con un modelo de movilidad sostenible (el actual no lo es), en el que –a través de la mezcla de usos y la generación de proximidad– abunden los desplazamientos a pie y en bicicleta, en intermodalidad con el transporte público colectivo (electrificado con energías renovables) y los vehículos de uso compartido (movilidad como servicio).

El distanciamiento físico (¡basta ya de llamarlo distanciamiento social!) y las medidas de seguridad que tomaremos cuando se levante el confinamiento son perfectamente compatibles con una utilización racional de estos vehículos de uso compartido, así como del transporte público colectivo. Volver masivamente a la utilización del coche particular por miedo a un contagio sería un imperdonable paso atrás.

Una ciudad, en suma, cohesionada socialmente y con una economía diversificada y representación de todos los sectores, desde el agrícola hasta el de más alto grado de innovación tecnológica. Ello nos dotará de mayor seguridad frente a la incertidumbre futura. Sevilla cuenta con mimbres suficientes para avanzar en esta nueva dirección, a partir del imprescindible compromiso colectivo y la asunción de deberes de todos los que en ella vivimos, sin excepción.

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