La tribuna

Vinos sevillanos en la boda real

Vinos sevillanos en la boda real

Desde el pasado 28 de Febrero se están celebrando en Sevilla actos conmemorativos del 500 aniversario de la boda del emperador Carlos V (I de España) e Isabel de Portugal. Por cierto, el actor que encarnó en el desfile del pasado día 28 al joven monarca, parecía más flautista de Hamelín que egregio monarca. Pero dejemos las críticas al desfile, que ya tiene la ciudad quien ha analizado con detalle histórico tal acontecimiento.

Tan magno enlace contó con cuidados menús y vinos a la altura de las circunstancias, teniendo en cuenta los gustos y orígenes de los contrayentes y los productos de las tierras cercanas. Me quiero centrar precisamente en el tema de los vinos. Todo esto debería haber creado iniciativas, no me consta ninguna, para haber aprovechado la efeméride para promocionar los alimentos y vinos provinciales, por ejemplo, a cargo de la Asociación de Productores de Vinos y Licores de la Provincia de Sevilla y de la Academia Sevillana de Gastronomía y Turismo, oportunidades que se pierden.

Bien hablaba recientemente en estas páginas maese Luis Sánchez-Moliní de los adornos florales con la cruz de Borgoña, y precisamente del bello ducado borgoñón llegaron vinos a la boda del Alcázar sevillano, en honor principalmente de los orígenes del novio. Pero en los fastos imperiales fueron también protagonistas en las nobles copas los vinos sevillanos, además de los onubenses (cuando todo era Castilla). Vinos blancos y generosos del Aljarafe y del Condado. Y los vinos de la Sierra Norte de Sevilla, sus tintos, citados por el gran Cervantes y por el sevillano, Baltasar de Alcázar. Vinos tintos de la Sierra Morena sevillana que ya viajaban a las nuevas provincias españolas allende el Atlántico y que dicen estaban entre los favoritos de la nieta de nuestra gran reina Isabel la Católica, la bella novia, también Isabel, infanta de Portugal.

Lo digo y lo repito en las numerosas catas de vinos sevillanos que dirijo desde hace años, la tradición de elaboración de vinos tintos en la Sierra Norte de Sevilla tiene tradición de siglos, no es algo reciente. Si bien es cierto que toda la zona se resintió gravemente tras la plaga de filoxera que, en la segunda mitad del siglo XIX, asoló el viñedo hispano después de pasar por toda Europa. Mermó su producción y propició el floreciente negocio de la destilación de aguardientes, girando la economía de la comarca a la elaboración y comercialización de tales licores que incluso serían conocidos por uno de los pueblos de la zona, Cazalla de la Sierra, que daría nombre al aguardiente en toda España.

Gracias a la labor de nuevas bodegas nacidas al borde del cambio de siglo, se está recuperando desde hace pocas décadas la producción y el prestigio de los vinos serranos sevillanos. De justicia es reconocer la pionera labor en ese sentido realizada por los fundadores de Viñas Colonias de Galeón, Elena Viguera y Julián Navarro, hoy en otras manos, sacando al mercado vinos de calidad. Señalar el éxito de los vinos de Bodegas La Margarita, con los populares perfiles de vinos diseñados por Raúl Fernández. Sin salir de Cazalla y Constantina, nombrar bodegas como Fuente Reina, la primera que embotelló en Andalucía tintos de crianza en los años 30 del pasado siglo y con una finca que hunde sus raíces en el siglo XVII. Han ido naciendo otras bodegas jóvenes, como Tierra Savia, o familiares como Fuente Fría. Un brindis por sus majestades con vinos de Sevilla.

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