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El humedal del Brazo del Este se queda sin agua

  • El paraje natural, protegido desde 1989 y con reconocimiento internacional como sitio Ramsar, es uno de los refugios para las aves de Doñana

  • A diferencia de otros humedales, este viejo brazo del Guadalquivir depende de aportaciones artificiales que no están llegando este año

Algunas aves  buscando comida en el fono desecado del Brazo del Este, en una imagen que contrasta con la habitual.

Algunas aves buscando comida en el fono desecado del Brazo del Este, en una imagen que contrasta con la habitual. / Emiliano Mellado

El Paraje Natural del Brazo del Este, uno de los humedales más singulares de Sevilla y reconocido internacionalmente por su importancia para las aves acuáticas como Sitio Ramsar, presenta una imagen insólita y desoladora: seco completamente.

Según Emiliano Mellado, ecólogo y experto en aguas continentales, autor del blog de referencia Viviendo Ríos, en el que ya se ha hecho eco de la situación, hace al menos un mes que el paraje natural, que abarca más de 1.653 hectáreas, desde Coria hasta Lebrija, se encuentra desecado, algo que no puede achacarse a la escasez de agua por la falta de lluvias, porque su singularidad como humedal es que se mantiene artificialmente, con aportaciones del Caño de la Vera y el arroyo Salado.

Se trata de un antiguo brazo del río Guadalquivir en su recorrido por las marismas, que quedó desconectado de éste en el siglo XIX y se fue colmatando con los sedimentos extraídos de las cortas. A pesar de esa transformación por el hombre, fue declarado Paraje Natural por la Junta en 1989 por su valor y biodiversidad y reconocido internacionalmente como sitio Ramsar, porque tiene un papel fundamental, "esencial", como reserva y refugio para las aves de Doñana cuando los humedales del Parque Nacional se desecan en verano.

Otra imagen de aves intentando conseguir comida en el lodo cuarteado sin el agua. Otra imagen de aves intentando conseguir comida en el lodo cuarteado sin el agua.

Otra imagen de aves intentando conseguir comida en el lodo cuarteado sin el agua. / Emiliano Mellado

De hecho, es uno de los grandes reclamos para el turismo ornitológico que, paradójicamente, se promocionaba hace tan sólo unos días en Fitur.

Mellado recuerda que en 2005 se llevó a cabo un proyecto importante de reparación de la infraestructura hidráulica, para garantizar las aportaciones de agua al Brazo del Este, dada su importancia. Aunque el funcionamiento nunca ha sido del todo el correcto, la gestión hídrica nunca había fallado tanto como hasta ahora. Ni siquiera se secaba en los meses de verano. 

El ecólogo recuerda que alrededor sí se están inundado ya las tablas del arroz y los canales van llenos, como refugio alternativo para las aves. Aunque es cierto que será un año complicado por la inminente sequía, recuerda que la protección y conservación de un patrimonio natural de este tipo es un compromiso, que se adquiere internacionalmente incluso, cuando se protege.

El humedal del Brazo del Este, en la zona Norte, en el término de Coria en su estado habitual. El humedal del Brazo del Este, en la zona Norte, en el término de Coria en su estado habitual.

El humedal del Brazo del Este, en la zona Norte, en el término de Coria en su estado habitual. / Emiliano Mellado

La misma zona, al norte del paraje natural, en la actualidad. La misma zona, al norte del paraje natural, en la actualidad.

La misma zona, al norte del paraje natural, en la actualidad. / Emiliano Mellado

Por su parte, Juanjo Carmona, de WWF, adelanta que están estudiando la situación del Brazo del Este y de lo que ha ocurrido también en el Caño del Guadiamar, en la otra margen del río Guadalquivir, y lo relacionan con "problemas estructurales" con la gestión del agua en las marismas desde hace años, además de la evidente escasez de agua por la sequía. 

Como alternativa, la organización conservacionista aboga por la naturalización o por plantear "proyectos de restauración hídrica" en el Bajo Guadalquivir, sobre todo en los antiguos llanos mareales de Lebrija, Trebujena o Los Palacios, que faciliten que espacios como éste no dependan de aportaciones artificiales de agua, como ocurría hasta mediados del siglo pasado, y reducir la dependencia que las aves de Doñana de humedales artificiales, como puede ser ahora el Brazo del Este o las propias tablas del arroz.

Actuaciones de ese tipo, subraya, también pueden ser una solución más eficiente que otras ante el aumento del nivel del mar por el cambio climático, que también obligará a buscar soluciones para estas zonas.

Ambos expertos coinciden en que los nuevos fondos europeos que van a llegar a España y en los que se priorizan ese tipo de proyectos, que contribuyan al desarrollo desde el punto de vista de la sostenibilidad y el medio ambiente, pueden ser la oportunidad para una intervención en ese sentido.

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