Ambiente en El Palmar de Troya tras la detención del ex papa

Agricultura, cáterings y secta

  • El Palmar de Troya vive ajeno a los sucesos ocurridos en la Iglesia Palmariana y anhela erigirse por fin en un municipio independiente

El Palmar de Troya. El Palmar de Troya.

El Palmar de Troya.

Los vecinos del Palmar de Troya viven ajenos a lo ocurrido el pasado domingo en la basílica de la secta que le da fama a su pueblo. En los bares de esta pedanía de Utrera se comenta el episodio, pero los parroquianos no tienen más información de lo que ha aparecido publicado en la prensa. Algunos, como el alcalde, Juan Carlos González, se pensaron la tarde del domingo que había sido un accidente de tráfico, puesto que vieron a la Guardia Civil y al helicóptero del 061 utilizando el helipuerto.

Los seguidores de la Iglesia Palmariana apenas hacen vida social en el pueblo. Algunas familias tienen casa en él pero la relación con el resto de vecinos es escasa. El bar Plata es proveedor de la basílica. Su propietario atiende a este periódico pero se excusa. "No sé nada y, aunque lo supiera, no podría decirlo. Entiéndanme". Cerca de la puerta del negocio pasan dos peregrinos que se dirigen al templo de la orden de los carmelitas de la Santa Faz.

Nadie abre la puerta de la basílica. En los muros hay cámaras de vídeo pero nadie contesta a la llamada. No hay ningún teléfono al que llamar ni ninguna manera de contactar con algún representante de la secta para recabar su versión de los hechos. Un patrullero de la Guardia Civil hace una ronda y pasa por la puerta, llega hasta un pequeño oratorio al aire libre con una cruz situado en un extremo del muro y da la vuelta.

Cuentan los vecinos que se puede acceder a la misa cada día a las seis de la tarde. Por la puerta y no saltando el muro como hizo el ex papa, que aprovechó el horario. Hay que ir vestido con una camisa de manga larga y un pantalón largo. "Se puede acceder, escuchar la misa en latín (los carmelitas de la Santa Faz no reconocen el concilio Vaticano II) y poco más. Los hombres a un lado y las mujeres, con un velo, a otro. Yo mismo he estado varias veces", explica el alcalde. "Eso sí, si se identifican ustedes como periodistas no les dejan pasar seguro".

Juan Carlos González, alcalde del Palmar de Troya. Juan Carlos González, alcalde del Palmar de Troya.

Juan Carlos González, alcalde del Palmar de Troya. / Antonio Pizarro

El regidor admite que el Palmar de Troya es conocido internacionalmente por la secta. De hecho, si se introduce el nombre en Google, lo que aparecen son múltiples noticias sobre la Iglesia Palmariana. Cuesta encontrar la historia de un pueblo que se levanta sobre un asentamiento hecho por familiares de los trabajadores, la mayoría presos políticos del franquismo, que construyeron el embalse de Torre del Águila.

Hoy, el Palmar tiene unos 2.500 habitantes. Aunque todavía no es municipio, tiene mucha más población que muchos otros de la provincia de Sevilla. La independencia de Utrera está próxima. El expediente de segregación está aprobado y se está ahora a la espera del dictamen del Consejo Consultivo, que no es vinculante pero sí puede influir para que la Junta apruebe definitivamente la constitución en municipio. "Tenemos todos los servicios y todas las competencias", apunta el alcalde.

En el pueblo hay poco paro. De una población activa de 1.500 personas, hay aproximadamente unas 200 sin empleo. La mayoría trabajan en empresas de catering que recorren las principales ferias andaluzas. "Cuando llega la Feria de Sevilla o la de Jerez, muchos de los trabajadores de las casetas son de aquí del Palmar. Incluso hay gente que tiene otro empleo y se coge unos días de vacaciones para ir a trabajar a estas ferias. Son temporeros de la hostelería". Quien no trabaja en este sector lo hace en la agricultura.

La presencia del templo de los carmelitas apenas da dinero al pueblo. No hay relación, no hay integración pero sí cordialidad. Para el alcalde, fue un alivio la renuncia de Ginés Jesús Hernández, el ex papa que se fue por amor y asaltó el domingo la basílica. "Nosotros nos reunimos con él porque nos preocupaban los niños, que tienen que estar escolarizados aquí. Él les puso a los niños un uniforme de manga larga que tenían que llevar hasta en verano. Con su marcha, todo cambió. Hoy los niños juegan con el resto de niños y visten como niños, acorde a la época del año y al clima". También hubo contactos para que la Iglesia retirara la estatua de Francisco Franco, canonizado por el ex papa y que incumplía la ley de Memoria Histórica.

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