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Alcolea

Piden hasta 25 años de cárcel para el acusado de matar a su mujer en abril de 2017

  • Una de las acusaciones solicita una prueba de ADN a una vecina de Alcolea para confirmar los restos encontrados en la maleta donde fue oculto el cadáver

La Fiscalía de Sevilla pide 20 años de prisión y las acusaciones particulares hasta 25 años para Antonio María G.G., el varón acusado de matar el 16 de abril de 2017 a su mujer María del Rosario L.B. en el domicilio de ambos situado en la calle Cádiz de la localidad sevillana de Alcolea del Río, como presunto autor de un delito de asesinato.

Tras el plazo conferido por el Juzgado de Instrucción número 1 de Lora del Río, encargado de la investigación de esta causa, las partes personadas como acusaciones --Fiscalía, Junta de Andalucía, dos hermanos de la víctima, los padres de ella y otro hermano de la misma-- y la defensa de Antonio María G.G. han presentado sus escritos de acusación y de conclusiones provisionales.

La Fiscalía, en su escrito de acusación y conclusiones provisionales, al que ha tenido acceso Europa Press, interesa la apertura del juicio oral ante el Tribunal del Jurado. Además, en su relato de los hechos, expone que Antonio y María del Rosario estaban unidos sentimentalmente desde el año 2000 y tenían una hija, que actualmente cuenta con once años.

La convivencia era "aparentemente buena" hasta que en los últimos meses, antes de los hechos, ella "decidió dar por terminada la relación tras haber conocido a través de Internet a Miguel J.E.".

"Conforme iban pasando los días, Antonio sentía mayores celos y no se resignaba a dar por terminada la relación y separarse, en consecuencia, de su hija", hasta que, según se acercaba el día en que presuntamente se iba a consumir la ruptura, protagonizó los hechos que se investigan.

Sobre las 16,30 horas del 16 de abril, tras planear previamente acabar con la vida de su mujer, el acusado telefoneó a Rocío S.V., una vecina que vivía a escasos metros de su casa, so pretexto de tener que resolver "asuntos personales y para dejar sobre las 18,00 horas a su hija menor con ella".

En torno a las 18,20 horas, el varón regresó a su casa, donde su mujer se disponía a abandonar la casa "para tomar café con su amiga Consuelo Aurora S.M.", hecho recogido en el escrito de acusación de la Junta. Viendo esto, Antonio "se dirigió hacia ella por detrás y, con clara intención de quitarle la vida, haciendo uso de un cordón de zapatos, la agarró por el cuello, apretándolo con fuerza y anudándolo por la parte posterior del cuello".

Con el mismo mecanismo, "cogió un segundo cordón hasta que, una vez asegurado que no podría oponer resistencia, al hallarse tumbada en el suelo, le colocó una bolsa de basura", hasta tres según las acusaciones particulares, en la cabeza que "sujetó y cerró con un tercer cordón". Como consecuencia de estos ataques, María del Rosario sufrió lesiones que le originaron la muerte inmediata.

Acto seguido, el acusado introdujo el cadáver en una maleta y se dirigió en su vehículo hacia la finca agrícola 'La Bautista', arrojándola a un arroyo seco en la zona conocida como 'Calera el Mochilón', ocultando la maleta con ramas secas.

Sobre las 21,00 horas, "tras haber limpiado los restos de sangre en la casa, fue a recoger a su hija a casa de la vecina, haciendo ver, a continuación y en días posteriores, a todos los vecinos y familiares que su mujer lo había abandonado y se había fugado con su nueva pareja". En el escrito de acusación de la Junta, al que ha tenido acceso Europa Press, Antonio llamó a su vecina, al llegar a casa, y le dijo que "María del Rosario se había ido".

El 23 de abril, Inmaculada L.B., hermana de la víctima, tras acudir a la comunión de su sobrina y tras varios días sin saber nada de María del Rosario, que en el momento de su muerte tenía 39 años, denunció su desaparición.

En plena investigación policial y judicial y tras procederse a la entrada y registro en la casa familiar, acordada por auto de fecha 3 de mayo del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Lora del Río, Antonio, en prisión provisional desde el 8 de mayo, "se autolesiona para acabar con su vida, siendo ingresado en el Hospital Virgen Macarena de la capital, donde, tras ser consciente de que era el único sospechoso de la muerte de su mujer, cuenta cómo sucedieron los hechos y dónde se encontraba el cadáver".

Para la Fiscalía, los hechos anteriores constituyen un delito de asesinato con la agravante de parentesco y solicita imponer una pena de prisión de 20 años de cárcel Antonio, y que éste, como responsable civil, indemnice a su hija con 60.000 euros; y a los padres de la víctima, con 10.000 euros para cada uno.

La acusación ejercida por la Junta, personada por la hija del matrimonio, y la que ejerce el abogado Rafael Ramírez-García del Junco, en representación de dos de los hermanos, piden 25 años de prisión por un delito de asesinato. Además, eleva las indemnizaciones a 150.000 euros para la menor, 90.000 euros para cada uno de los padres de la víctima y 50.000 euros para cada uno de los tres hermanos de María del Rosario.

La defensa de Antonio María G.G., por contra, solicita siete años y seis meses de prisión por un delito de homicidio, con la circunstancias modificativas de responsabilidad de eximente incompleta por enajenación mental y las atenuantes por arrebato y confesión, así como dilaciones indebidas del proceso. RESTOS DE ADN DE UNA MUJER DESCONOCIDA EN LA MALETA

Precisamente, el abogado Rafael Ramírez-García del Junco ha solicitado a la Audiencia Provincial, tras ser rechazado por el Juzgado de Instrucción, que se practique una prueba de ADN a Consuelo Aurora S.M., vecino de Alcolea y testigo en esta causa, mediante frotis bucal, cuyos resultados habrán de cotejarse con los vestigios encontrados por el Servicio de Criminalística en la maleta usada para ocultar el cadáver, donde además de restos de la víctima, el acusado y la niña de ambos, existen otros correspondientes a otra mujer.

Esta acusación siempre ha mantenido que el acusado, "dado su estado físico (sobrepeso y una cojera que no le permite prácticamente andar), necesitó la ayuda de otra persona para si no cometer el asesinato, si deshacerse momentos después del cuerpo de la fallecida teniendo en cuenta el lugar y la manera en la que se hizo".

Además, el letrado, en su recurso de apelación a la Audiencia Provincial, al que ha tenido acceso Europa Press, expone que el resultado arrojado tanto de las llamadas entrantes y salientes como de la mensajería WhatsApp de los móviles estudiados se extrae que Consuelo llamó al móvil de la fallecida a las 18,26 horas con una duración de 45 segundos, pese a negarlo en su declaración, siendo ésta "la hora del fallecimiento".

Igualmente, llamó al móvil del acusado el mismo día a las 20,18 horas con una duración de un minuto y medio aproximadamente. El acusado, asimismo, llama a Consuelo a las 21,11 horas, "con lo que parece ser un toque de atención de cero segundos". Consuelo vuelve a llamarlo nuevamente a las 22,47 horas, con una duración de 22 segundos.

Además, consta en las actuaciones una conversación a través de WhatsApp de la fallecida y la testigo, que mantienen el día y la hora del fallecimiento con mensajes a las 18,00, 18,30 y 18,31 horas. "Durante la conversación ambas intercambian una llamada a las 18,26 horas con una duración 45 segundos, que interrumpe la conversación escrita y que se retoma después de la llamada hablando como si no hubiese existido la misma". La testigo, según la acusación, "no da explicación alguna a este hecho".

"No tendría sentido que las pruebas solicitadas arrojasen que el ADN de la testigo se encontrasen en la maleta donde fue ocultada el cuerpo salvo que esta hubiese participado", concluye el abogado, para quien "es imprescindible, atendiendo a la gravedad de los hechos y a la existencia de vías de investigación no agotadas, que la prueba se practique".

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