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Tajos de Mogarejo, un compendio de historia, cultura y geomorfología

Tajos de Mogarejo, en Montellano.

Tajos de Mogarejo, en Montellano.

La provincia de Sevilla atesora numerosos monumentos naturales que se esconden entre sus pueblos y aguardan a ser descubiertos. 

Tajos de Mogarejo, en la localidad de Montellano, es uno de ellos. Este terreno escarpado, con una pendiente superior a los 30 metros, fue declarado Monumento Natural por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en octubre de 2003 debido a su gran valor geomorfológico, paisajístico, botánico e histórico.

Su estructura rocosa formada por calizas, areniscas y mármoles entre otros elementos, hizo posible que este lugar fuera explotado hasta bien entrado el siglo XIX como cantera de materiales de construcción. Entre las innumerables edificaciones que de aquí resultaron, destaca, por encima de todas, su uso en la Catedral de Sevilla

El responsable de sus peculiares características ha sido el arroyo que lo delimita: el río Salado de Morón.

El Salado, constructor de Tajos de Mogarejo

Este desfiladero ha sido excavado por el río Salado de Morón, uno de los afluentes secundarios del río Guadalquivir, en cuyas orillas se conforma un fresco bosque ribera con abundancia de tarajes, arbustos de 3 o 4 metros que poseen una estructura muy fuerte y que son propios de ambientes salobres.

El paisaje esculpido en las proximidades del arroyo Salado deja ver pequeñas manchas de bosque y matorral mediterráneos con especies tan características como el algarrobo, el palmito o el romero. El curso de este río transcurre por rocas de areniscas y calcarenitas, una clase de piedra sedimentaria con un remoto pasado marino, dado que su formación se da por la compactación de restos de organismos de ese medio.

Son precisamente las sales de estas rocas las que originaron el apelativo que hoy da nombre al arroyo, ya que aporta a sus aguas una ligera salinidad. Además, las características propias de este rincón sevillano han ido derivando con el paso del tiempo en unas extrañas oquedades, es decir, espacios huecos llamadas taffonis.

Puente de la Vera Cruz y antiguo molino

Además de las canteras, hay que reseñar un molino harinero y un viejo puente del siglo XVII como elementos de interés turístico.

El histórico puente, denominado de la Vera Cruz, se encuentra en la actualidad en una situación de deterioro considerable. Se trata de un puente de un solo arco que no cumple ninguna función de unión como tal, así que, una de las teorías sobre su construcción ronda en torno a una vía que facilitara (aún más) el camino hacia el molino, que se encuentra muy próximo. 

El molino harinero de nombre Pintao amasa una gran fama y relevancia histórica, ya que, en su pasado, acudían multitud de agricultores de la campiña sevillana a depositar sus cereales recolectados. 

El último de los restos históricos de la zona en un antiguo palomar de gran fama hasta bien entrado el siglo XX, ya que desde sus nidos salían palomas para diversos puntos de los alrededores.

Estos tres elementos no han sido conservados convenientemente y están muy deteriorados, pero merece la pena acercarse a visitarlos para contemplar las estructuras antiguas de sus construcciones. 

Montellano de historia y tradición

Aunque el principal protagonistas de las visitas acostumbre a ser Tajos de Mogarejo, lo cierto es que la localidad que lo acoge también goza de diversos puntos de gran interés turístico. 

El pueblo de Montellano, que data sus primeros asentamientos humanos en la Edad de Bronce para luego pasar por numerosas manos a lo largo de la historia, cuenta con puntos tan importantes como la parroquia del Señor San José, fechada en el 1730 y levantada por el arquitecto y maestro mayor del arzobispado de Sevilla Diego Antonio Díaz. Los materiales utilizados para su construcción son la piedra caliza y el mármol rosa procedentes de la Sierra de San Pablo.

También cuenta con Ermita del Stmo. Cristo de los Remedios, inaugurada en el 1888. Con una fachada muy sencilla, guarda en su interior las imágenes de San Antonio con el Niño y San Pablo ermitaño del siglo XVIII, procedentes del extinto Monasterio de San Pablo de la Breña.

Además de sus puntos de interés, en Montellano son reseñables sus fiestas populares, entre la que destaca los Jubileos, una festividad en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de la localidad. Esta celebración se alarga en torno a cuatro días y su fecha ronda en torno a los primeros días del mes de agosto.

Aunque la que sin duda es la fiesta por excelencia para los montellaneros es la romería de San Isidro Labrador, celebrada anualmente el primer domingo que sigue al 15 de mayo. Esta conmemoración ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional debido a su arraigo y prestigio en Andalucía. 

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