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El síndrome de Estocolmo

Ikea combina el acento internacional de su concepto de muebles y decoración con una promoción del empleo en los municipios del Aljarafe: de Gines a Castilleja y hasta una "sueca" de Espartinas

El síndrome de Estocolmo
Francisco Correal

21 de enero 2009 - 05:03

Trabaja en Castilleja de la Cuesta y vive en Espartinas, pero Karin Fröding nació en Holmsund, pueblo sueco del que salen los ferries para Finlandia. Todos sus compañeros de trabajo llevan el uniforme con los colores de la bandera del país de Karin, subdirectora de IKEA Sevilla, la única sueca con pedigrí, la que más tiempo lleva en IKEA, ya que empezó hace veinte años como jefa de sección en Uppsala hasta que su marido, Antonio, jerezano, se hartó de las noches tan largas del país nórdico y se trasladaron a Mallorca, donde Karin fue jefa de departamento de una franquicia de IKEA. Ha leído en sueco la trilogía de Stieg Larsson que gana adeptos en las estanterías españolas.

En la entrada de IKEA Sevilla están las banderas de Suecia, España, Andalucía y Castilleja de la Cuesta. El alcalde de esta localidad tiene más fácil acudir a la tienda que los reyes Juan Carlos y Carlos Gustavo y el presidente Chaves, representantes del resto de símbolos. No sólo por cercanía geográfica, sino porque Manuel Benítez, alcalde de Castilleja, es empleado consorte de IKEA: María Partida, su mujer, gaditana de Olvera, trabaja en el office. "Me enteré por la bolsa de empleo del Ayuntamiento". María practica el mestizaje de las cocinas sueca y española, el gazpacho y el salmón marinado. Antes hizo todo tipo de cursos: ayuda a domicilio, geriatría, que practicaba cuidando de doce personas mayores.

Pilar García Romero vive en la república independiente de IKEA. De IKEA es la habitación completa de su hijo Pablo -ropero, escritorio, mesa, canapé, colchón, estanterías, cómoda-, buena parte del cuarto de su hija Victoria, la salita multiusos -cuatro estanterías, un armario-aparador, un mueble con puertas para el televisor- y en el salón dos sofás, dos sillones pong, la mesa abatible y cuatro sillas, amén de las cortinas de todos los dormitorios. "Todo menos mi marido es de IKEA".

A Javier Fernández le dicen el Greenpeace. IKEA fue empresa pionera en tener en plantilla a un técnico de temas medioambientales. Javier, 24 años, vive en Gines con sus padres en una casa con un sótano lleno de muebles IKEA y vio el cielo abierto. Hizo trabajos temporales de camarero, de monitor, de socorrista para pagarse sus estudios de Medio Ambiente en la Olavide y predica con el ejemplo. "Las emisiones de CO2 se controlan con el paquete plano".

Carmen Spínola es directora de IKEA Sevilla. Abrió las tiendas de Hospitalet y Baracaldo y estaba abriendo la de Málaga cuando la llamaron para Sevilla, donde se incorporó el 1 de enero de 2006. "Soy granadina y estaba deseando volver al sur".

Tanto Carmen como Almudena Gutiérrez del Álamo, responsable de marketing, madrileña del barrio de Salamanca, han viajado a Suecia para asimilar el concepto IKEA. Carlos Querol, funcionario de Justicia, y Mamen Lara, enfermera, son una pareja IKEA en el sentido literal de la expresión, matrimonio que acude a la tienda en busca de muebles o complementos; no en la acepción que el psiquiatra Jaime Rodríguez Sacristán le da a la pareja IKEA, la que se separa con el esquema de "barato, cambio, libertad". "En casa un estudio lo tenemos completo con muebles de IKEA", dice Carlos, que vino con su esposa desde Osuna a hacer gestiones en Sevilla y de paso "comprar chuminaítas múltiples, complementos para el dormitorio de los niños".

Los niños en IKEA tienen un parque infantil que tiene el nombre de Smöland. Es la región en la que creció Ingmar Kamprad, fundador de IKEA y dueño de las dos primeras iniciales. Un mapa que conoce bien Óscar Barranco, que llegó a Suecia el año 2000 a estudiar Teoría Política y Mass Media con la mediación de un refugiado político argentino al que conoció en Granada. "Vivíamos en Växjö, y en el fiat de un italiano que vivía en el piso íbamos al primer IKEA, el que abrió el fundador en Älmhult, a por lámparas, cortinas, sillas. Era lo más asequible para un estudiante". Óscar asistió a una conferencia impartida por el creador de IKEA. "Después de la quiebra técnica del estado sueco en 1993, se le consideró un modelo de emprendedor".

David Rivera vivió los prolegómenos del nacimiento de IKEA Sevilla. "Fue el invierno más lluvioso de los últimos años". Empezó en Ventas y ahora está en Logística. Fiel al eslogan de su empresa, está a punto de independizarse de sus padres a un piso en Carmona. Su novia trabaja en Media Markt. Fátima Pérez Barbero, 33 años, cordobesa de Hinojosa del Duque, tenía una niña cuando entró en IKEA y ahora tiene dos. Marta y María. Para ella fue una revolución: pasó de trabajar en la empresa ganadera de su familia en un pueblo de Los Pedroches a una tienda innovadora presente en todos los continentes menos África.

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