La sinfonía de Marcelino
Betis-Valencia | Análisis del rival
El Valencia está bien trabajado con y sin balón, aprovechando a Parejo y sus hombres rápidos, como Guedes
El eje de la defensa, lo menos fiable
El Valencia, en el año de su centenario, está firmando una buena temporada, pese a que no la comenzó nada bien, ya que no logró ganar hasta la jornada 7ª, en Anoeta (0-1). Firmó muchos empates (es el equipo de la Liga que más tablas lleva, 16), cayendo después eliminado de su grupo de la Champions para pasar a la Liga Europa y avanzar, a la vez, en la Copa del Rey, donde jugará la final con el Barcelona el próximo 25 de mayo en el Benito Villamarín. Una trayectoria de menos a más, pasando de los puestos bajos de la clasificación hasta estar, en estos momentos, metido de lleno en la lucha por la cuarta plaza, encontrando en 2019 el punto de inflexión, con sólo 2 derrotas (2-1 ante el Alavés y 2-0 frente al Rayo) en 15 encuentros ligueros.
Y todo, con un estilo de juego perfectamente definido, dentro del clásico 4-4-2 que usa siempre Marcelino García Toral, aprovechando la calidad y velocidad de los jugadores que tiene a su disposición.
Sin balón
El Valencia es un equipo que se siente cómodo sin la pelota, ya que está bien trabajado para salir a la contra. Así lo ha demostrado ya jugando esta temporada ante el Betis, tanto en la Liga como en las semifinales de la Copa. Deja que su oponente tenga el balón y a partir de ahí, con pocos toques, atacar los espacios para lanzarse hacia la portería rival, con hombres como Rodrigo, Santi Mina o Gameiro, ya que el técnico del cuadro valencianista siempre apuesta por jugar con dos puntas.
También, en función del rival que tenga delante, el Valencia realiza una presión alta que comienza en sus atacantes y sigue con los hombres del centro del campo, sobre todo por los del doble pivote. Kondogbia se desgasta en esta faceta, aunque al estar lesionado es Coquelin el que realiza esta función, mientras que Parejo es el distribuidor. Así, el cuadro de Mestalla maneja varios planes a la hora de encarar los partidos.
Con balón
El dueño de la pelota en la medular del Valencia es Dani Parejo. El capitán del conjunto valenciano está firmando una excelente campaña, demostrando visión de juego a la hora de llevar la manija, de dar el última pase, meter balones al espacio para que corran los dos puntas, su buen golpeo del balón en acciones a pelota parada... En definitiva, el fútbol del Valencia nace de sus botas.
A partir de ahí, aparecen los hombres peligrosos que tiene en las bandas, como Carlos Soler, Cheryshev y, sobre todo, Guedes, quien está de nuevo a un nivel altísimo, para salir en velocidad con el apoyo de los dos hombres más adelantados.
Lo mejor
La calidad de futbolistas como Parejo, Guedes, Rodrigo, Santi Mina...
Lo peor
Los centrales no son del todo fiables, sobre todo Diakhaby, y por ahí los rivales, como demostró el Rayo Vallecano, sacan provecho a la hora de generar peligro.
Un delantero asentado como interior
Carlos Soler (Valencia, 2 de enero de 1997) ingresó en 2005, con 7 años, en la Academia del Valencia, donde marcó más de 500 goles jugando de delantero, hasta que los técnicos fueron atrasando su posición a la de centrocampista ofensivo. La temporada 2015-16 ya fue una pieza fundamental en el primer filial valencianista, aunque no debutó con el primer equipo hasta el partido contra la Real Sociedad el 10 de diciembre de 2016, en Anoeta, cuando el técnico italiano Cesare Prandelli le dio los últimos doce minutos del choque. La temporada 2017-18, con Marcelino García Toral y con nuevas incorporaciones en la medular, como Kondogbia, pasó a jugar cayendo a la banda derecha para convertirse en una de las piezas clave del entrenador asturiano. Tanto es así que esta campaña, Carlos Soler se ha consolida como el interior derecho titular del Valencia.
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