Betis

La calculadora de Cordón

  • El director general deportivo continúa la planificación lastrado por el tope salarial y la bajada de los ingresos

Antonio Cordón, en el entrenamiento.

Antonio Cordón, en el entrenamiento. / José Ángel García

Aunque aún falta más de un mes para que se cierre el mercado de fichajes, la Liga comienza en dos semanas, lo que acelera las gestiones de todos los clubes. Y en este mercado tan peculiar, con los equipos más preocupados por aligerar sus plantillas que por acometer nuevos fichajes, la calculadora de Antonio Cordón, director general deportivo del Betis, echa humo. La disminución de los ingresos para la próxima temporada y la falta de plusvalías de ventas por el momento mantienen al club con escaso margen de maniobra para reforzarse, de ahí que Cordón esté sondeando el mercado de jugadores a coste cero y de posibles cesiones, como ha ocurrido con Martín Montoya y Claudio Bravo y ha apuntado ahora también con la negociación abierta con Víctor Ruiz.

Aligerar la plantilla se hace necesario para que Cordón pueda incorporar nuevos jugadores. Ahora mismo, el Betis cuenta con 25 fichas del primer equipo, más la del lesionado de larga duración Víctor Camarasa, por lo que se hace necesario abrir hueco. Además, la entidad heliopolitana tiene el problema económico que afecta a la mayor parte de los clubes de Primera, con un límite salarial muy elevado el pasado año e imposible de asumir con los ingresos de la campaña venidera.

El tope salarial de la plantilla del Betis para la temporada 2019-20, como se recoge en sus propias cuentas, se cifró en 100.233.100 euros (91.339.100 euros para plantilla deportiva inscribible y 8.894.000 euros para plantilla deportiva no inscribible), una cantidad a la que sí se podía hacer cargo con los ingresos del pasado año. El presupuesto de la 2019-20 reflejó 43,38 millones en ingresos por salidas ya asegurados con la marcha de Júnior al Barcelona y Pau López a la Roma. A esta cifra hay que sumar los 16 millones por la cesión de Giovani Lo Celso al Tottenham y que se contabilizaron en la partida de otros ingresos. Y la cifra finalmente fue superior después de que el club londinense ejerciera la opción de compra que tenía por el medio argentino por otros 32 millones de euros. De entrada, esta línea de negocio ya aseguró el doble de dinero que en 2018-2019, cuando había crecido un 21,7% con respecto a la campaña anterior.

Esas plusvalías por la venta de futbolistas han permitido, a la espera de conocerlas oficialmente, salvar las cuentas de la temporada 2019-20 a pesar de la reducción de ingresos que ha supuesto la pandemia.Todas estas mejoras también aumentaron la inversión en plantilla, sobre todo en términos salariales. Según un informe de la web especializada Palco23, el Betis pagó nóminas por 75,14 millones de euros en 2018-2019, un 30% más, y para el 19-20 realizó un nuevo aumento hasta más de 76 millones. En cuanto a las amortizaciones vinculadas a fichajes, en dos años el Betis pasó de 25,72 millones a 43,4 millones de euros, lo que lo llevó a acudir al endeudamiento financiero para afrontar esas inversiones y otras previstas como las mejoras en el estadio o la ciudad deportiva, aunque esta última ha quedado parada.

El escenario para la próxima temporada sí se presenta menos halagüeño, al menos hasta que no se produzca esa generación de plusvalías por traspasos, una cuestión que ahora mismo está en el aire ante la incertidumbre con la que se viene moviendo el mercado.

Las dos primeras incorporaciones para la próxima temporada reúnen esas características de una economía de guerra. La oficial de Martín Montoya, que ha llegado a coste cero del Brighton aunque sí existirán pagos por objetivos, y la ultimada de Claudio Bravo, quien también quedó libre tras finalizar su vinculación con el Manchester City. La última negociación abierta por el director general está siendo con Víctor Ruiz, además de otros candidatos de un perfil similar, el central que se encuentra sin equipo tras romper su contrato con el Besiktas y que sería el sustituto de Feddal.

Además de peinar el mercado para completar la plantilla con varios refuerzos más, Cordón también está trabajando en las salidas. A la espera de que Pellegrini emita un informe definitivo sobre algunos jugadores, como Tony Sanabria, Diego Lainez y Aitor Ruibal, a los que está examinando en esta pretemporada, el club también busca acomodo a otros futbolistas con contrato como Dani Martín, Narváez, Kaptoum o Francis, quienes no entran en los planes para la próxima temporada, y también de canteranos como Édgar, Paul o Roberto.

El futuro de los dos primeros parece más sencillo de solucionar, ante la amplia nómina de equipos interesados en contar con ellos, sobre todo en Segunda División. El meta, internacional sub 21, saldrá a préstamo para que cuente con esos minutos que se entienden necesarios para su evolución; en el caso del hispano-colombiano, el club maneja un traspaso a bajo coste –incluso a cero–, pero guardándose un porcentaje de una futura venta y unos bonus por objetivos. Más complicado está encontrar destino para los dos futbolistas que estuvieron cedidos en el Almería en la segunda parte de la pasada campaña y donde apenas tuvieron participación. Además, en ambos casos las fichas tras sus respectivas renovaciones son casi imposibles de asumir para la mayor parte de equipos de los equipos de Segunda que han tanteado sus respectivas situaciones.

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