Betis Así en el triunfo como en la derrota

  • Fekir convierte el "directiva dimisión" en un grito de rabia contenida de los béticos

  • La celebración del 2-1 fue una piña de técnicos y jugadores

Fekir, Emerson, Rubo y parte del cuerpo técnico celebran el 2-1. Fekir, Emerson, Rubo y parte del cuerpo técnico celebran el 2-1.

Fekir, Emerson, Rubo y parte del cuerpo técnico celebran el 2-1. / Antonio Pizarro

En la batalla entre el Betis y el Celta sólo podía quedar uno, Rubi o Escribá, y Fekir le dio una vida extra al catalán sobre la bocina. Convirtiendo los pitos contra el equipo, el entrenador y la directiva en gritos de rabia e ilusión. Un gol que cambia los planes, pero si digno era acabar con la etapa del técnico en el banquillo verdiblanco por los resultados cuando en el minuto 89 el marcador reflejaba un triste 1-1, y gracias, más digno incluso sería mantener la idea ganando. Así en el triunfo como en la derrota. Pero en el fútbol manda los resultados, es lo que queda más allá de ver un conjunto sin fútbol, ni balón ni alma en el césped.

Sin fútbol, porque durante casi 70 minutos los locales jugaban como si tuviesen un jugador menos en el campo, una situación habitual en este Betis, por otra parte; sin balón porque los de Rubi eran una marioneta en manos del Celta, otro flan que está donde está en la clasificación por algo, corriendo desbordado detrás del balón; y, seguramente lo peor, sin alma, porque en casa ante su afición y con la soga de la clasificación en el cuello faltó actitud para sacar las garras.

Ángel Haro preside el palco del Benito Villamarín en el partido ante el Celta. Ángel Haro preside el palco del Benito Villamarín en el partido ante el Celta.

Ángel Haro preside el palco del Benito Villamarín en el partido ante el Celta. / Antonio Pizarro

Pero el 2-1 lo borra todo (para algunos). El problema que era tomar o no una determinación respecto al banquillo corre unos días. Paso palabra, que diría aquél. Hasta la siguiente: el Santiago Bernabéu, el derbi... La celebración en el gol de Fekir de todo el grupo haciendo piña da para mil análisis. Unión, rabia, una simple celebración cuando los pitos arreciaban... En el palco alguno respiró profundo y se desanudó un poco la corbata, porque la grada lo tiene claro. Cuando el Betis era un títere ante un rival que mandaba simplemente estando bien situado sonó el "directiva dimisión".

El 1-0 contuvo durante muchos minutos al público ante el despropósito que veía en el campo. El árbitro hizo por momentos con sus equivocadas decisiones en contra de los intereses verdiblancos –no el penalti en el que Borja Iglesias, que sacó el brazo a pasear tan inocentemente como el canterano Ismael regaló la falta en que desembocó en la pena máxima en su debut como titular– que las iras se dirigiesen hacia él. Pero si hubo pitos al equipo ya en el calentamiento, el 1-1 y la paupérrima imagen del equipo calentó al personal. "Saca los folios, Josemi saca los folios", gritó un sector de la grada al vicepresidente José Miguel López Catalán recordando aquella escenificación con la que se explicó la salida de Lorenzo Serra Ferrer. Y cuando más tenso estaba el Benito Villamarín, cuando las miradas se centraban en un palco que contenía el aliento, Fekir, desaparecido en el césped toda la segunda parte, logró una vida extra con un sutil golpeo al balón por el único hueco por el que no había nadie. Pero ¿y ahora qué?  

Emerson celebra el 1-0 ante el Celta. Emerson celebra el 1-0 ante el Celta.

Emerson celebra el 1-0 ante el Celta. / Antonio Pizarro

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