Una Feria sin palabras
Los dirigentes del Betis han dejado pasar la semana sin realizar declaraciones sobre la actualidad del club
La tradicional recepción en el real, suspendida tras la derrota ante el Alavés
A no pocos aficionados béticos ha extrañado la ausencia de declaraciones de los dirigentes del Betis durante la Feria. Según lo sucedido en los años precedentes cabría afirmar que la tradición se ha roto, con la excepción de aquella edición de 2014 en la que Miguel Guillén, presidente de la entidad verdiblanca desde 2011, había dimitido del cargo pocos días antes del inicio de la semana ferial tras el descenso matemático del equipo.
Tradicionalmente, las casetas de la Feria han acogido a los protagonistas locales para tratar las cuestiones de la actualidad de un modo más distendido. El albero y las sevillanas propician esas formas. El fútbol, naturalmente, no es una excepción. No ha sido así este año en el caso del Betis, cuya dirigencia decidió suspender la recepción programada para el almuerzo del miércoles después de la bochornosa derrota ante el Alavés en Heliópolis. Mucho, demasiado, ha debido doler no haber logrado los objetivos de la temporada que ha dejado a los portavoces del club mudos, sin palabras.
Llama la atención que, en su lugar, la única figura pública del Consejo bético que ha dispuesto un encuentro con los medios de comunicación haya sido Rafael Salas, quien se postula como alternativa a liderar un equipo directivo en el Betis en oposición a la actual. Ni el presidente, Ángel Haro, ni el vicepresidente, Miguel López Catalán, ni ninguno de sus afines han aprovechado la oportunidad, la de la Feria, para difundir un mensaje frente al del adversario.
Lo que sorprende de este sobrevenido mutismo es la ausencia de un discurso, de un mensaje, de unas frases que sirvan como explicaciones debidas a unos aficionados conscientes de que la temporada 2016-17 ha concluido. Además, el final de la competición ha llegado no sólo con el "salto de calidad" prometido sino que, ya matemáticamente, empeorará lo logrado la pasada campaña. En tal trance, la grey bética (accionistas, abonados, fieles o simples simpatizantes) echa de menos un argumento, un arsenal de ellos, visto el rendimiento del proyecto. Y qué mejor altavoz que la Feria.
Igualmente, ningún hincha bético conoce en este punto qué decisión tomará el club acerca del entrenador. Si bien Víctor Sánchez del Amo fue ratificado en el banquillo verdiblanco por Miguel Torrecilla, director deportivo, en un instante nada esperado, el juego del equipo y su deriva clasificatoria hacen poco predecible el mantenimiento del entrenador madrileño para la temporada próxima. A falta de una voz con verdadero relato futbolístico procedente de la planta noble, cualquiera que ocupe el banquillo de local en el Benito Villamarín ha de ser también un género de portavoz que transmita un mensaje de club. Es quizá en ese capítulo en el que el actual preparador no ha sabido colmar las expectativas comunicativas.
La orfandad a la que los dirigentes han abandonado a su público en esta semana de Feria ha llegado además a instancias que requieren una mayor labor política de los máximos responsables. Lo ocurrido en las últimas horas con las reuniones mantenidas entre dirigentes y grupos de accionistas por el acuerdo suscrito entre el Betis y Bitton -la marca de Luis Oliver- ha significado sencillamente la última gota. Fue Ernesto Sanguino, consejero y secretario del Consejo bético, quien hizo de interlocutor... Haro y Catalán estuvieron nuevamente desaparecidos.
Del entusiasmo y la ambición en las casetas de 2016
El presidente del Betis, Ángel Haro, estaba prácticamente estrenando presidencia de la entidad en el albero de la Feria de 2016. Haro atendió amablemente las invitaciones que recibió en la casetas de los diferentes medios de comunicación. Allí había que estar, entendía el flamante presidente, justo lo contrario que este año, del que había optimistas previsiones: "El año que viene debemos ver ya un salto de calidad y en un par de años, competiremos por cotas mayores", reconocía Haro para los micrófonos de Radio Sevilla. Eran palabras entusiastas que pretendían ilusionar a los aficionados y, además, plantar un mensaje de unidad y paz entre los accionistas. En lo segundo están atareados todavía, mientras que lo primero fue fácil de lograr en primera instancia, pero la realidad no deja de contradecirlo. "Se hablaba de una permanencia tranquila, pero yo busco la excelencia y no me conformo con poco", dijo Haro en la Feria de 2016.
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