Contracrónica Betis, cura de humildad en Leganés

  • La figura de Setién quedó tocada por el encuentro que firmó el Betis y su posterior rueda de prensa

  • La planificación de enero, síntomas preocupantes

Pellegrino y Setién se saludan al inicio del partido. Pellegrino y Setién se saludan al inicio del partido.

Pellegrino y Setién se saludan al inicio del partido. / Rodrigo Jiménez / Efe (Leganés)

Los "¡oe,oe...!" o el "¡Que bote Setién!" que cantó la afición del Leganés en los últimos minutos del partido fueron un reflejo del ridículo que hizo el Betis en su visita a Butarque. Un espanto de partido que dejó varias conclusiones tras el mismo, con la figura de Quique Setién en el candelero, no ya sólo por las críticas recibidas por un gran sector del beticismo –ése que no se deja engatusar por los elogios que recibe esa identidad ficticia y ridícula del fútbol de posesión que sin verticalidad no aporta nada– que ayer vio un desastre de partido firmado por su equipo, sino por la rueda de prensa tan desafortunada que dio el cántabro en Butarque al finalizar el partido. Tan lamentable fue que hasta recibió en las redes sociales las críticas de diferentes colegas de profesión.

Ganar en el Santiago Bernabéu, Camp Nou, San Siro, derbis, siempre quedará en la retina del bético, al igual que el doble ridículo ante el Leganés, Las Palmas el año pasado, Huesca, Villarreal, Celta, Valladolid, Levante... Eso es mediocridad. Seguramente, para el aficionado y crítico de fuera de Sevilla, el fútbol del Betis es lo nunca visto y da igual perder o ganar porque esto es un espectáculo, pero el bético que lleva años y años viendo fútbol en Heliópolis no se deja seducir por una identidad de juego como otra cualquiera, ni más ni menos, ¿o la de Pellegrino no es válida porque su equipo no da tantos toques sin sentido al balón? Otro repaso táctico y ya van...

A estas alturas poco queda por descubrir del mando del banquillo bético, pero también quedó patente ayer en Butarque esos síntomas nada agradables de la planificación invernal. El poco ritmo de Jesé, lógico por el tiempo que el canario lleva sin competir, y la joven apuesta de Lainez, con desparpajo y muchas ganas pero no para dar un salto de calidad y rendimiento inmediato. Y otro lateral derecho de camino, Emerson, cuando se echa en falta uno para el carril izquierdo, ya que Tello, por mucha voluntad y buen hacer que está demostrando en esa zona, es atacante. Aun así, mimbres suficientes en la plantilla para ver variantes y cambios de sistema en determinadas situaciones, sorprender al rival desde el inicio y no ser un equipo previsible, como sigue pareciendo este Betis en muchas ocasiones. De hecho, los verdiblancos sólo reaccionan cuando el panorama se les complica, como ante el Espanyol, cuando el toque estéril dio paso a la verticalidad para que fluyera la calidad de los futbolistas jugones de la plantilla actual y los blanquiazules fueran noqueados. Y ante el Valencia volvió a verse que tampoco termina el cuadro verdiblanco de saber administrar y gestionar una renta con el marcador a favor, con ese otro fútbol que también forma parte del amplio repertorio del balompié.

También resultó incomprensible ayer la indolencia y falta de intensidad de los protagonistas en la hierba del Betis. Sólo la afición heliopolitana estuvo a la altura en Butarque, donde se dejaron notar en todo momento. Incluso, se le pudo escuchar cantar el himno con 3-0. Una hinchada que aguarda que sus dirigentes salgan también a la luz pública en las malas, como ayer, y no sólo en las buenas. Toca jornada de reflexión en Heliópolis.

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