Sánchez Martínez da inicio al derbi de los debates

El derbi sevillano | El ambiente

El partido de rivalidad sevillana centésimo cuadragésimo primero dejó un empate que dará mucho que hablar por la polémica de dos penaltis en el área sevillista

Opinión: ¿A quién le extraña el derbi sevillano?

Pellegrini: "Las ocasiones además de generarlas hay que convertirlas"

Quique: "Los derbis buscas ganarlos, pero si no puedes, no los pierdas"

Sánchez Martínez atiende a Isco ante Guido, Sergio Ramos y Kike Salas.
Sánchez Martínez atiende a Isco ante Guido, Sergio Ramos y Kike Salas. / Juan Carlos Muñoz

Una carga de En-Nesyri sobre Abde corriendo hacia el campo bético dejó en entredicho los criterios futbolísticos del encargado de impartir justicia en el partido de rivalidad que, dicen, más pasiones levanta en la Liga española. No hay otro como él, convenían Manuel Pellegrini y Quique Sánchez Flores en buen son justo antes del partido. Sánchez Martínez llegó a este derbi centésimo cuadragésimo primero (141) entre todas las competiciones, el centésimo sexto (106) de Primera División, con el aval de los tres futbolistas que expulsó en el anterior derbi y el mismo escenario. Y en esta ocasión puso su silbato al servicio de la pasión cainita de Sevilla de nuevo a través de penas máximas.

La pasión había sido relativamente enfriada por la nueva normativa de la Comisión Antiviolencia de ampliar el perímetro de seguridad en torno al vibrante Benito Villamarín para evitar la excesiva cercanía de hinchas y autobuses en la llegada. Muchos aficionados calificaron de desmesurado ese despliegue. Aun así, se hicieron notar los cánticos a favor del Betis y en contra del Sevilla cuando aparecieron los respectivos autobuses. La seguridad ante todo bajo la premisa de la prevención cautelosa. Son los tiempos que corren.

La gran pancarta exhibida en Gol Sur con motivos pintorescos y costumbristas.
La gran pancarta exhibida en Gol Sur con motivos pintorescos y costumbristas. / M.G.

Minutos antes del partido, Movistar reunió a los dos entrenadores que, en un ambiente relajado, compartieron risas y opiniones. El frío otoñal de esta avanzada primavera, con temperaturas por debajo de los 20 grados a la hora del partido, se trasladó en cierta medida al trato versallesco del chileno y el madrileño. Educada frialdad con calor humano.

La afición sevillista, en la zona visitante.
La afición sevillista, en la zona visitante. / Juan Carlos Muñoz

El técnico bético llegó a destacar que se "alegra porque Quique haya sacado adelante al Sevilla", al que lo ve ya salvado, lo que produjo risas cómplices entre ambos. Luego llegaría la tensión del primer derbi de Quique y el noveno de Pellegrini, que sigue sin conocer el triunfo en la Liga frente al Sevilla, aunque siempre presumirá de ganar el que lo catapultó a la Copa verdiblanca de 2022. "Venimos de jugar algún derbi en otra ciudad, pero esto es diferente. Manuel tiene más experiencia", dijo Quique. Más experiencia y más agudez descriptiva: "En Sevilla hay tres fiestas inigualables, la Semana Santa, la Feria y los derbis", dijo el chileno. Amén dirán unos. Otros pensarán que de fiesta, nada...

Isaac se duele mientras es subido a la camilla tras su lesión muscular.
Isaac se duele mientras es subido a la camilla tras su lesión muscular. / Juan Carlos Muñoz

A la hora de la verdad, estallaron las pasiones. A la salida de los equipos, bufandas verdiblancas y cartulinas verdes o blancas, con una gran pancarta en Gol Sur en la que se leía: "Balompié, Esencia, Tradición, Idiosincrasia y Sevillanía". El letrero formaba el acrónimo Betis y enmarcaba desde su frontispicio un cuadro pintoresco de un patio sevillano con la Giralda al fondo en el que niños de verdiblanco jugaban a la pelota. La escena estaba flanqueada por un traje de flamenca y un cuadro del Gran Poder. ¿Homenaje tácito a Manuel Ruiz de Lopera por la devoción que tuvo al Señor de San Lorenzo? En la esquina de Gol Norte, el contrapeso aislado de los globos rojos sevillistas, más de medio millar de intrusos.

Isco celebra con la afición el gol que marcó de penalti ante Ayoze y Chadi.
Isco celebra con la afición el gol que marcó de penalti ante Ayoze y Chadi. / Juan Carlos Muñoz

El Sevilla empezó mandando pero el Betis reaccionó. Tras el gol anulado a Ocampos por fuera de juego en un claro error de Lukébakio -entró por el lesionado Isaac y fue cambiado en el 85-, el internacional belga le puso pimienta a la polémica. Fornals saca un centro-chut en pleno acoso verdiblanco, Lukébakio se gira y el balón da en su muñeca, con el brazo pegadito. No lo suficiente para Sánchez Martínez ni Ortiz Arias, el árbitro de VAR. Algunos ex árbitros como Iturralde González o Estrada Fernández opinaron distinto. No hay derbi sin polémica y esta la tuvo por partida doble.

Kike Salas es felicitado por sus compañeros tras anotar el gol del empate.
Kike Salas es felicitado por sus compañeros tras anotar el gol del empate. / Juan Carlos Muñoz

Dos penaltis en el área sevillista para alimentar los debates digitales y de taberna -aún queda alguna- en la semana del posderbi. En el primero, Isco sirvió el aperitivo en frío de su particular revancha contra el desprecio de un Sevilla que le rescindió el contrato tras su fortísimo agarre con Monchi, en enero de 2023. Marcó con clase haciendo imposible la estirada de Nyland. En el segundo, el propio Isco casi sirve el postre de su venganza al completo. Pero Sánchez Martínez se desdijo tras revisar la imagen: hubo un forcejeo entre Badé e Isco saliendo del área, ambos se ponen los brazos encima y el manotazo final del sevillista no fue considerado suficiente. Fue el mismo árbitro que vio falta en una carga legal de En-Nesyri sobre Abde en el minuto 92.

Un chaval de Morón de la Frontera puso las tablas nada más saltar al campo por el más veterano en derbis, Jesús Navas, que fue pitado al salir del campo. No, no es Versalles. Kike Salas empató y Sánchez Martínez pitó el inicio del posderbi. A debatir. Mejor sobre fútbol que de política. Uf, la política.

Ángel Haro y José María del Nido Carrasco, entre el alcalde, José Luis Sanz, y José Castro.
Ángel Haro y José María del Nido Carrasco, entre el alcalde, José Luis Sanz, y José Castro. / Juan Carlos Muñoz

El primer derbi sin Lopera, el primero de Del Nido Carrasco

El segundo derbi sin Joaquín fue el segundo también sin Monchi desde su marcha hace un año al Aston Villa. La principal novedad de este derbi centésimo sexto fue la ausencia de una persona que, aun en la lejanía obligada desde que se alejó de la dirección del Betis, siempre siguió anímicamente este tipo de partidos. Manuel Ruiz de Lopera falleció el pasado 23 de marzo y este derbi del 28 de abril fue el primero sin que estuviera entre nosotros el inefable ex mandatario verdiblanco, tan controvertido, tan único, tan carismático a su manera. En el Betis-Celta el Benito Villamarín se guardó un minuto de silencio en su memoria. Un homenaje póstumo muy sentido que concluyó en ovación. No se puede decir que José María del Nido Carrasco tenga la personalidad que tuvo Manuel Ruiz de Lopera, con sus pros y sus contras. Educado con estudios universitarios frente a la universidad de la calle que tuvo el dirigente verdiblanco, que pasó de ser héroe a villano en el beticismo, el primogénito del que fuera enemigo de Lopera, José María del Nido Benavente, anda a la gresca con su padre por la situación institucional y económica del Sevilla. En la primera vuelta, José Castro contempló otro empate a uno junto a Ángel Haro. En la segunda vuelta, nuevo reparto de puntos con el nuevo y discutido presidente del Sevilla, que tiene una guerra por delante.

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