Un Betis plano, sin físico ni alma se apaga en Atenas

Incapacidad total ante un PAO con diez · Los cambios, por la baja aptitud del banquillo, empeoraron al equipo verdiblanco

Así jugaron los futbolistas del Betis ante el Panathinaikos en Atenas

Llorente, en un salto con Tetteh, despeja la pelota.
Llorente, en un salto con Tetteh, despeja la pelota. / GEORGIA PANAGOPOULOU / EFE

El Betis es un equipo plano, físicamente muy mal y con sus mejores hombres prácticamente desaparecidos, pues salvo Abde, ni Fornals ni Antony estuvieron nada bien ante un Panathinaikos ordenado, disciplinado defensivamente y con peligro arriba a los mandos de un sensacional Taborda. Ni con diez jugadores el PAO durante media hora mostró el equipo de Pellegrini algo de colmillo, dando continuidad a la mala imagen de las últimas citas.

DEFENSA

El Panathinaikos tenía un dibujo claro, un 1-3-4-3 que en el repliegue defensivo mutaba a un 1-5-4-1. Los de Rafa Benítez tenían claro la forma de atacar a los verdiblancos: en las acciones a balón parado, con Taborda como protagonista; y en las rápidas transiciones defensa-ataque en busca de la velocidad de Tetteh. Y es que el delantero del cuadro heleno fue un incordio para Natan, Llorente y, posteriormente, para Valentín Gómez. Kyriakopoulos por el carril izquierdo apareció algo más que Pellistri, pero Pau López apenas tuvo trabajo en el primer acto.

Tras el descanso, el Betis vivió tranquilo en defensa, hasta que el Panathinaikos se quedó con uno menos. Y es que a partir de ahí, los de Rafa Benítez fueron mejores. Pellistri lo intentó con cabalgadas potentes, Taborda ponía la calidad con la pelota y con su golpe a balón parado y Tetteh siguió con su trabajo generando muchos problemas a Llorente y Valentín Gómez. Y todo siguió igual con la entrada de Swiderski, ganándole la espalda con facilidad a Valentín Gómez y provocando la acción del penalti de Llorente.

El tanto hizo justicia, pues el PAO nunca renunció al ataque pese a jugar en inferioridad numérica y ya con diez, tras la expulsión de Llorente, siguió generando peligro sobre la portería de Pau López.

ATAQUE

El Betis se quitó pronto de encima el acoso del PAO en el inicio del partido. Empezó a tener la pelota y eso se notó en la vuelta al 1-4-2-3-1, con Fornals en la mediapunta por detrás de un Cucho, que también bajaba para asociarse con sus compañeros de banda. Y es que fue por las alas donde los de Pellegrini encontraron el camino, en el primer tiempo, para hacer daño a la línea defensiva de cinco hombres del rival. Abde y Antony, apoyado por el siempre voluntarioso Ruibal, fueron los más participativos, junto a esa movilidad del Cucho y un Fornals que intentaba también moverse entre líneas en busca de sus compañeros de ataque. No obstante, al Betis le faltó precisión en el pase para haber hecho más peligro.

En la segunda mitad el Betis arrancó con más posesión, buscando las entradas por las bandas, con Abde mejor que un Antony que se diluyó por completo, desparecido con el rival con un hombre menos. Sólo destacó la voluntad del Cucho, pues a balón parado no generó tampoco nada el conjunto de Pellegrini. Un equipo muy plano al que los cambios –y esto es cuestión de planificación– empeoró.

VIRTUDES

Pocas en la noche ateniense.

TALÓN DE AQUILES

Ser peor durante media hora con un rival con uno menos.

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