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Betis-Elche | La crónica
En un partido de profundo sabor copero, con emoción, giros inesperados y hasta su polémica arbitral, para que no le faltara un perejil, el Betis se clasificó para los cuartos de final de una Copa del Rey que se le ha puesto muy apetitosa. Y más con la eliminación del Real Madrid de Florentino y Arbeloa en Albacete. Dos goles del Chimy Ávila, uno de los jugadores en la primera línea del escaparate del mercado invernal, remontaron el tanto de Petrot que había acallado el Estadio La Cartuja al filo de la hora de partido. Dos golpeos secos del argentino a pases de los otros dos béticos destacados en ataque, Fornals y Ruibal, premiaron la reacción bética cuando peor pintaba el partido.
Y es que justo antes de que Antony, Fornals y el Chimy dibujaran un triángulo mágico hasta la red de Dituro, el joven delantero Álvaro Rodríguez había estrellado un balón en la cepa del poste, en remate muy forzado, cuando el Elche ya dominaba 0-1 y el Betis andaba grogui en la hierba. Las cosas del fútbol que tanto cautivan.
Cuando el Chimy hizo ese empate, fueron los béticos los que se activaron definitivamente con las carreras de Deossa y Antony, pero sobre todo con el poder contagioso de Ruibal y el fútbol de Fornals.
El Elche ya había bajado prestaciones con los cambios mientras el Betis se afilaba arriba, y a los 80 minutos llegó la jugada que alimentará los debates en Sevilla y Elche: Aitor Ruibal fue a apretar al blando Pedrosa en un balón que el lateral buscaba en su línea de fondo, el bético lo empujó con el brazo hasta derribarlo, le arrebató la pelota y asistió al Chimy, que remató de una forma muy similar al gol del empate doce minutos antes. El extremeño Gil Manzano dejó seguir, su colega del VAR, el desconocido López Toca, no le convenció de la falta (en España, el VAR depende muchísimo de los galones del que pita en la hierba, como también se vio, por si algún lector bético se molesta, en el polémico penalti que Martínez Munuera le pitó al Betis en contra en el derbi en Nervión de la pasada temporada) y el 2-1 subió al marcador.
Polémica aparte, el Betis reaccionó con energía, la que le puso Ruibal, y se ganó meter la bolita en el bombo el próximo lunes. En cada lance reflejó la oportunidad que se le presenta para hacer más historia en la Copa. Todo el equipo salió con la consigna de acelerar el juego. El vértigo marcó cada acción de los heliopolitanos con la pelota. Y aunque ésta estuvo más tiempo en los pies de los ilicitanos que de los anfitriones en la primera mitad, el escaso peligro que llegó hasta ambas porterías lo gestó el Betis.
El Elche de Eder Sarabia debió recordar a muchos seguidores locales al reciente Betis del profesor y mentor del entrenador vasco, Quique Setién: un equipo ensimismado en el toque, con Febas y Mendoza girándose constantemente para empezar el ataque posicional y renunciando al contragolpe. Cierto que así, con cierto criterio para combinar y ocupar los espacios en el terreno de juego, frenó el ímpetu de los verdiblancos. Pero también fue patente que su propuesta fue inocua. Arriba, el joven Adam fue un pelele con el que juguetearon Llorente y Natan.
Además, la pareja Altimira-Deossa se cuidó mucho de dejar un peligroso vacío a sus espaldas y anduvieron prestos y solventes en los repliegues y los robos.
Sin la pelota, que fue un 60% del tiempo, volvió a ser el Betis firme y cohesionado de la noche ante el Getafe. Pero con ella no emanó la pólvora en la primera hora de juego. Apenas un tiro lejano de Aitor Ruibal, que se marchó cerca de la escuadra derecha de Dituro (26’) en una de sus constantes irrupciones. Fue en el corto tramo en que el equipo de Manuel Pellegrini logró meter muy atrás al trío de centrales Chust-Affengruber-Petrov.
Tras el descanso, de nuevo monopolizó la posesión del balón el Elche hasta que en un saque de esquina, justo después de que Ruibal cortara el remate de Adam, Petrot se quedó con un balón de rebote para marcar a placer.
El 0-1 ocurrió en el minuto 58, tres después de que Pellegrini agitara el árbol con Fornals por un plano Lo Celso, Chimy por un nulo Bakambu y Pablo García por un inocuo Riquelme. El chileno volvió a acertar, como suele. Y la fe y el ardor encontró premio para apuntar con descaro a una Copa muy, muy apetitosa.
2 - Betis: Adrián San Miguel; Aitor Ruibal, Diego Llorente (Bartra, m.82), Natan, Ricardo Rodríguez; Deossa, Altimira (Marc Roca, m.73); Antony, Lo Celso (Fornals, m.55), Riquelme (Pablo García, m.55); Bakambu (Chimy Ávila, m.55).
1 - Elche: Dituro; Josan (Germán Valera, m.69), Víctor Chust, Affengruber, Léo Pétrot, Pedrosa; Marc Aguado (Redondo, m.60), Aleix Febas, Martim Neto (Diangana, m.69), Rodrigo Mendoza (Yago Santiago, m.78); Adam Boayar (Álvaro Rodríguez, m.60).
Goles: 0-1, M.58: Léo Pétrot. 1-1, M.67: Chimy Ávila. 2-1, M.80: Chimy Ávila.
Árbitro: Jesús Gil (Comité Extremeño). Amonestó a los locales Altimira (m.19), Natan (m.63) y Fornals (m.83), y por parte visitante expulsó con roja directa a su entrenador, Eder Sarabia (m.96), por protestas al árbitro, y enseñó la amarilla a Álvaro Rodríguez (m.72) y Pedrosa (m.94).
Incidencias: Partido de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el Estadio La Cartuja ante 37.635 espectadores.
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