Una hora de ridículo y Pellegrini que mira al derbi

Levante - Betis | La crónica

El Betis hace otro deplorable partido defensivo y cae ante un Levante que lo devolvió al juego con una expulsión y un penalti

El entrenador chileno se rindió demasiado pronto al quitar a Fekir y Guido pensando en el Sevilla

Vídeo resumen del Levante-Betis

El Levante festeja el cuarto gol ante Fekir y Sanabria.
El Levante festeja el cuarto gol ante Fekir y Sanabria. / Europa Press

El Betis de Manuel Pellegrini volvió a perder de forma grosera, encajando cuatro goles en el Ciutat de Valencia por tercera temporada consecutiva. Y esas goleadas repetidas en el feudo del Levante no son sino un límpido reflejo del mal que martiriza a este equipo en las últimas campañas, una debilidad defensiva que cercena toda capacidad competitiva. Esta vez estuvo a punto de arañar un punto a la heroica, al rehacerse a un 4-1 con dos goles del reaparecido Canales y acabar asediando a los granotas, que jugaban con uno menos desde el minuto 69, pero ese arreón desesperado no le dio para más y los verdiblancos encaran el derbi del sábado en el Benito Villamarín inmersos en sus alarmantes problemas defensivos. Los rivales le hacen goles casi sin querer.

Y fue la inminente llegada del Sevilla a Heliópolis lo que condicionó la reacción final del Betis. Pellegrini, con el 4-1 y el riesgo de que tanto Fekir como Guido Rodríguez viesen una amarilla que los privara de jugar el derbi, sacó a ambos del campo. Cierto que por el francés entró Sergio Canales, cuyo efecto revitalizador fue mayúsculo. Pero si el sacrificado con la vuelta del cántabro hubiera sido otro, y no Fekir, quién sabe si ahora estamos hablando de otro resultado final.

Pellegrini se rindió demasiado pronto. No contó con que media hora larga es muchísimo tiempo incluso para un 4-1 en contra. Porque un jugador del enemigo se puede autoexpulsar en una absurda agresión, como hizo Róber Pier en ese minuto 69 en un gesto de macarra ante Lainez, al que soltó la mano a la cara sin venir a cuento, y abrirte una puerta. Porque esa puerta, además, se puede abrir aún más si otro jugador del Levante comete una imprudencia en el área: Óscar Duarte en un despeje de cabeza abrió el brazo, le rebotó el balón y cometió un penalti de nuevo cuño. Indiscutible.

Canales convirtió la pena máxima engañando a Aitor (78’). El Betis disponía de un cuarto de hora para hacer dos goles a un equipo con diez que en realidad eran nueve y medio, tal fue el desempeño de Sergio León arriba. Nada milagrosa la empresa. Y la puerta que Pellegrini vio cerrada a cal y canto demasiado pronto se le abrió de par en par a los heliopolitanos con el segundo gol de Canales, en un gran pase interior de Miranda. Ya dentro del área, chutó el internacional, la pelota rozó en un pie de Duarte y despistó a Aitor, que nada pudo hacer por evitar el 4-3. Llegó en el 83. Con los cinco minutos de alargue, 12 minutos tuvo el Betis para buscar un empate que hubiera tenido un sabor de lo más dulce, visto cómo se le había puesto el partido un rato antes.

Un equipo que encaja tres goles en los tres primeros remates del rival se queda sin la mínima capacidad de respuesta. No compite. Y vaga como un alma en pena. La debilidad defensiva de este Betis es alarmante, para que el bético no concilie el sueño.

Al primer minuto, saque de esquina desde la izquierda del ataque granota, balón cerrado al primer palo y Guido Rodríguez que se deja ganar la pugna por el central Duarte, que entró desde atrás con toda la decisión que le faltaron a los de gris para repeler ese cuero. El costarricense cabeceó tan fuerte y tan cerca de la línea de gol, que Joel no tuvo respuesta y la pelota fue a gol tras rebotar en su rostro.

Todo pudo quedar en un susto a los quince minutos de juego, cuando Estrada Fernández concedió el gol de Mandi después de cuatro minutos de deliberaciones con el VAR. También sobrevino el tanto del empate en un córner desde la izquierda. Guido Rodríguez se anticipó a Malsa, la embolsó y aunque el levantinista se le anticipó cuando iba a golpeat el argentino con el pie, lo que hizo el local fue habilitar a Mandi, que remachó.

Y pudo meterse de lleno el Betis en el partido porque el Levante era otra madre en su retaguardia. Con Miramón sufriendo ante Tello, y con Malsa perdiendo varios balones muy comprometidos por delante de la temblorosa zaga.

Pero en los partidos de este Betis, el agujero negro que abre en su defensa absorbe toda energía que mane de su ataque. Absorbe también toda confianza. Miranda no ha solucionado la grieta que suele abrirse con Álex Moreno en el lateral y el pipiolo no pudo cerrar a De Frutos en un par de incursiones que resultaron letales. Sucedieron en apenas dos minutos, del 22 al 24. En el primero, De Frutos sirvió un centro raso atrás, Dani Gómez engatilló, pero entre el portero y un defensor taponaron el tiro. La pelota fue a caer a Morales en el segundo palo y éste soltó un dificilísimo botepronto que coló el balón por la escuadra. Poco después, De Frutos se volvió a marchar de Miranda y tras tocar Dani Gómez, Morales empalmó esta vez con la izquierda.

El Betis atacó mejor que otras veces. Guardado y Fekir crearon mucho peligro entre líneas, el francés estrelló un balón en la cepa del palo (45’) y el mexicano gestó dos ocasiones claras, una de Juanmi (51’) y otra de Sanabria que se topó con Aitor (61’). Pero la segunda llegó poco después de que Roger hiciera el cuarto tras otra vertical acción de Radoja y Morales ante la desnuda zaga de gris.

La entrada de Paul, Lainez y Canales mejoró a un Betis que poco a poco, entre la roja a Róber Pier, el penalti y el segundo tanto del cántabro, reabrió una puerta que Pellegrini cerró demasiado pronto. Ahora sí: derbi.

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