Y parecía que el maleficio sólo era historia

Desde mi córner

Con todo a favor, los errores defensivos se encargaron de mandar al Betis a Conference

VULNERABILIDAD tan sabida como alarmante, la causa para que al Betis le arrebatasen el caramelo que tenía en la boca. No es que se lo quitasen de los labios, pues el dulce lo tenía casi en la campanilla. Dependiendo únicamente de él, jugando como local tras haber demostrado con números que Heliópolis era un fortín y con tres ocasiones de gol el rival le hacía tres goles que dejan al Betis con cara de tonto y que se le quite no demasiado tarde.

Indudablemente, la peor noticia que las vísperas le acarreaban al Betis era la lesión de Guido tras otra de tiempo atrás y que fue la falta de centrales en la lista europea. Y ambas se unieron en el día clave, en ese final de competición en que las cuentas eran tan favorables como desfavorable la necesidad de desnudar el centro del campo para vestir el centro de la defensa. Y es que con una pareja como la que forman Carvalho y Guardado, difícil era no temer por la integridad defensiva.

Y eso se vio muy pronto, con aquella ensalada de goles, siempre el Betis por detrás en el marcador, que metieron al partido en un artículo a contraestilo del Betis. Y eso que se rehízo pronto de los dos contratiempos con sendos golazos de Miranda y de Ayoze, pero cuando había que plegar líneas la cosa se le complicaba. Eran momentos en que la tragedia postrera aún no se mascaba, pues el liderato del grupo permanecía muy a mano, pero quedaba un mundo y...

Apareció un escenario que es viejo conocido de la fe verdiblanca, pero que llevaba tiempo sin aparecer. Las cosas se hacían coherentemente, el equipo se mostraba fiable, pero el ADN es el ADN y la historia siempre acecha tras la esquina más inesperada. El Rangers parecía resignado ante un Betis que le asediaba, pero llegó ese punto de maleficio que siempre teme el bético viejo y fue a ocurrir a un cuarto de hora del final. Más dudas atrás, gol de Roofe y a la Conference.

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