"La atracción que sentimos de una persona depende de su olor", según este psicoterapeuta

La atracción, uno de los fenómenos más estudiados por la psicología, está relacionada con la reproducción

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Pareja
Pareja / Pexels

A lo largo de nuestra vida experimentamos la atracción física. Este es un fenómeno que ha sido estudiado en profundidad por la psicología y que, sin duda, influye de manera decisiva en la formación de vínculos afectivos, sociales y de pareja. Esto a menudo se percibe como algo inmediato e instintivo, pero realmente su origen se encuentra en procesos biológicos, emocionales y sociales que interactúan entre sí. De hecho en el pódcast Verdades Ocultas hemos descubierto que la atracción está vinculada a la reproducción.

Igualmente, desde una perspectiva biológica, la atracción física tiene raíces evolutivas. La psicología evolutiva sostiene que ciertos rasgos físicos resultan atractivos porque, de forma inconsciente, se asocian con salud, fertilidad y capacidad de supervivencia. Por ejemplo, la simetría facial, una piel saludable o determinadas proporciones corporales suelen generar mayor atracción porque el cerebro las interpreta como señales de buen estado genético. Estos juicios ocurren de manera rápida y automática, sin que la persona sea plenamente consciente de ellos.

Sin embargo, la atracción no depende únicamente de la biología. Los procesos cognitivos desempeñan un papel fundamental. La forma en que percibimos a otra persona está influida por nuestras experiencias previas, expectativas y creencias. El llamado “efecto halo” explica que, cuando alguien nos resulta físicamente atractivo, tendemos a atribuirle cualidades positivas adicionales, como inteligencia, amabilidad o confianza, aunque no tengamos pruebas objetivas de ello. Este sesgo cognitivo refuerza la atracción inicial y puede intensificar el interés por la otra persona.

La dimensión emocional también es clave en el surgimiento de la atracción física. Las emociones positivas, como la alegría, la seguridad o la excitación, pueden asociarse a una persona concreta y aumentar su atractivo. La psicología ha demostrado que el contexto influye notablemente: situaciones que generan activación emocional, como la música, la novedad o incluso el nerviosismo, pueden intensificar la percepción de atracción. En estos casos, el cerebro puede interpretar la activación emocional como una respuesta al atractivo del otro.

Además, la atracción física está fuertemente condicionada por factores sociales y culturales. Los ideales de belleza varían según la época y la cultura, y se aprenden a través de la familia, los medios de comunicación y el entorno social. La psicología social subraya que lo que consideramos atractivo no es universal ni fijo, sino que se moldea con el tiempo. Asimismo, la cercanía y la frecuencia de contacto influyen: el “efecto de mera exposición” indica que tendemos a sentir mayor atracción por personas que vemos con regularidad.

Cómo influye el olor en la atracción

Según los datos que se aportan en el pódcast, existe un experimento famoso. Este consistía en poner a diversas mujeres a oler camisetas y luego decir el grado de atractivo de esa persona. Sin duda, lo que acababa pasando es que iban a decir aquellos que es más atractivo el tipo que tiene anticuerpos para aquello que tú no tienes. Ese individuo resulta muy atractivo. El olor tiene mucha importancia: ha llegado y con él la convicción de que si tuvieras hijos con esa persona, se dispondría de anticuerpos para la viruela que tú no tienes.

Referencias bibliográficas:

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