Cambio de hora: "Pequeños gestos como acostarse y levantarse unos 15 o 20 minutos antes durante los días previos ayuda a minimizar el impacto"

La prevención es muy importante para adaptarnos más rápidamente al cambio de horario, sobre todo, cuando llega el momento de dormir

Horario de verano o de invierno: ¿Cuál preferirías mantener si se acaba con el cambio de hora?

Persona durmiendo con el cambio de hora
Persona durmiendo con el cambio de hora / Pexels

Este fin de semana tendrá una hora más porque en la madrugada del sábado al domingo viviremos un nuevo cambio de hora. Puede que esté sea el último y, España solo tenga un único horario todo el año. A partir de la semana que viene anochecerá antes y tendremos menos horas de luz natural.

El cambio de horario siempre ha supuesto un debate, porque muchas personas quieren que permanezca el cambio tal y como conocemos y otras, sin embargo, prefieren un solo horario, bien el de verano o el de invierno, porque también muestran diferentes opiniones al respecto. "Este supone un reto y un sacrificio, sobre todo, para las personas más vulnerables como pueden ser los mayores y los niños. Aunque es una hora, aquellas personas que tienen las rutinas marcadas lo notan muchísimo", aclara la Dra. Sofía Rodríguez Moroder, odontóloga experta en patología dental del sueño.

Iniciar un protocolo varios días antes del cambio de hora es muy importante para que la adaptación sea mucho mejor. "El cuerpo necesita unos días para adaptarse al nuevo horario, por eso es recomendable hacerlo de forma gradual. Pequeños gestos como acostarse y levantarse unos 15 o 20 minutos antes (o después, según el cambio) durante los días previos ayuda a minimizar el impacto", explica el Dr. Jacinto Valverde, internista y colaborador de Marnys.

Este cambio también puede afectar a los horarios en la comida, que deben mantenerse como antes de que se ajustarán los relojes. Es mejor cenar ligero y tener una rutina diaria antes de ir a la cama, ideal para que el organismo se reajuste sin esfuerzo.

Cuáles son las consecuencias que pueden provocar el cambio de hora

No existe una única consecuencia producida por el cambio de hora, sino que provoca un gran desajuste de todo el cuerpo. "El principal efecto es una alteración de los ritmos circadianos, que puede traducirse en cansancio, irritabilidad, falta de concentración o somnolencia diurna. En personas sensibles, también puede influir en el estado de ánimo o el descanso nocturno". Estos son efectos transitorios que duran unos pocos días y, normalmente, el organismo se reajusta por sí solo, pero reflejan cómo incluso una variación mínima puede desajustar nuestro reloj biológico.

Nuestro reloj biológico se sincroniza principalmente con la luz solar, por lo que un cambio brusco de una hora equivale a un pequeño desfase horario, similar al que se experimenta al viajar a otro país. La mayoría de las personas se adapta en unos días, pero en algunas (como los niños, mayores o quienes tienen horarios irregulares) el proceso puede ser más lento. Por eso, la recomendación siempre es respetar los ritmos naturales del cuerpo y facilitar esa transición con descanso, buena higiene del sueño y exposición a la luz diurna.

Qué pasaría si se implanta un único horario en España

Desde que conocimos la noticia de que se iba a implantar un único horario, quitando para siempre el cambio de hora, una pregunta es la más sonada. Tendrá consecuencias positivas y negativas sobre la salud. "Desde el punto de vista médico y fisiológico, el horario de invierno es el más adecuado. Coincide mejor con los ritmos naturales del cuerpo y garantiza una exposición a la luz solar por la mañana, que es clave para la sincronización del reloj interno. Mantener el horario de verano todo el año supondría amaneceres muy tardíos, especialmente en el noroeste del país, con luz natural entrando en torno a las 10 de la mañana. Esto afectaría al rendimiento, al sueño y al bienestar general, sobre todo en niños y adolescentes" ha comentado el Dr. Jacinto Valverde, internista y colaborador de MARNYS.

En cuanto a los beneficios, la estabilidad es uno de ellos en todos los sentidos, tanto en el sueño como en la alimentación que son los dos pilares fundamentales. "Un horario estable evita los dos “mini jet lags” anuales que sufrimos con los cambios de hora. Esto se traduce en un sueño más regular, mayor energía y una reducción de la fatiga o los cambios de humor. Además, mejora la concentración y disminuye los trastornos del ánimo asociados a la falta de luz natural", analiza el internista.

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