Melanoma acral: Qué es, causas y el déficit de investigación genética

Por el momento, no existe una prevención porque no hay unas causas reales al padecerlo un bajo porcentaje de la población

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Palmas de la mano
Palmas de la mano / Pexels

El melanoma acral es el más frecuente en varios países de África, Asia y América Latina. Este no está relacionado con la exposición al sol y se encuentra en una proporción muy baja de la población. De hecho, en un reciente estudio aborda la genética del melanoma acral en México y da información que es interesante para comprender mejor qué es lo que pasa y los futuros tratamientos que pueden aparecer.

Está investigación publicada en la revista Nature ha sido llevada a cabo por la Universidad Nacional Autónoma de México y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. En las bases de datos han encontrado que solo el uno por ciento de las muestras pertenecen a personas de origen latinoamericano. "Más del 80% de las muestras en The Cancer Genome Atlas, un proyecyo internacional de estudio genómico de 30 tipos de cáncer, se clasificaron como de ascendencia europea", señalaba en un estudio anterior Carla Daniela Robles-Espinoza, autora principal de este estudio. En otra de las muestras, solo contenía un cinco por ciento de las muestras de descendencia africana.

El cáncer, tal cual explica Robles-Espinoza, se desarolla por diferentes factores genéticos, que varían dependiendo de la población. En ellos entran las exposiciones ambientales que podemos encontrar en distintas zonas geográficas. Por ello, es fundamental contar con representación de pacientes con diferentes origenes.

Qué es el melanoma acral

Se trata de un tipo de cáncer de los melanocitos que son las células que producen el pigmento que da color a la piel, los ojos y el cabello. Este se da en la planta de los pies, en las palmas de las manos y bajo las uñas, por lo que no se considera que esté relacionado con la exposición solar.

Este podría tener su origen en los distintos tipos de melanocitos y sus alteraciones genéticas serían distintas. En las conclusiones se encontraron que los pacientes con ascendencia europea tenían más probabilidad de tener mutado el gen BRAF. Este si tendría unos tratamientos. Estos suelen descubrirse más tarde, cuando ya han invadido capas más profundas de la piel o han hecho metástasis.

Este se ve como una mancha oscura en la piel. Suele haber un borde claro que hace contraste con la parte más clara y la más oscuro, en un tono intermedio. Algunas manchas pueden presentar un color rojizo o anaranjado y se denominan amelanóticos o no pigmentados.

Cuáles son las señales de advertencia

Existen varias señales que alertan sobre la presencia de melanoma acral. Una de ellas es una nueva raya en una uña y no es causada ni por un accidente ni un hematoma; una raya en la uña que la ha dañado; una mancha cambiante en un lunar en el pie o en la mano; un crecimiento de forma irregular en el pie o en la mano y una mancha elevada y engrosada que crece en la planta del pie o en la palma de la mano.

Causas y factores de riesgo

Cualquier persona puede dasarrollar esta enfermedad y en un gran grupo de la población puede deberse a una causa genética. Las tasas de mortalidad por melanoma lentiginoso acral son más altas que las de otras formas de melanoma. Una de las causas puede ser porque pasa desapercibido con más facilidad que los otros, así que se propaga sin que seamos capaces de verlo y, por lo tanto, se vuelve más agresivo antes de empezar el tratamiento.

El diagnóstico temprano y el tratamiento tienen un impacto importante en la supervivencia de la persona. Es cierto que muchas personas son diagnosticadas mal inicialmente. Actualmente, no existe una prevención, ya que tampoco conocen las causas exactas. Por el momento, es aconsejable acudir al dermatólogo al menos una vez al año, revisando palmas de las manos, plantas de los piel y los lechos ungueales.

Referencias bibliográficas:

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