Slavoj Zizek, filósofo: "Si tienes razones para amar a una persona, no la amas"
El pensador distingue entre dos tipos de amor, siendo más fuerte aquel que no se liga a las cualidades de una persona
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Slavoj Zizek es un pensado esloveno que analiza las preocupaciones que tienen los seres humanos desde la antigüedad. En la frase célebre "Si tienes razones para amar a una persona, no la amas", expresa una reflexión profunda sobre la naturaleza del amor, el deseo y la racionalidad. Se trata de una distinción fundamental entre el amor como experiencia radical y el amor como decisión basada en las cualidad objetivas.
En la actualidad, solemos justificar el amor por los afectos que tienen terceras personas hacia nuestra persona. En ellas se construye un relato coherente, tranquilizador, que convierte el amor en algo comprensible y comunicable. Este filósofo está influido por el psicoanalísta Jacques Lacan y es que para ellos el amor no se funda en una lista de atributos positivos.
El resultado es que el amor condicionado por razones sería frágil. Solo sería necesario que apareciera alguien con belleza, más inteligencia o virtudes que desplazaran a los sentimientos. Así que en la frase no se niega que podamos identificar cualidades admirables en la persona amada, sino que cuestiona esas cualidades como fundamento último del amor.
El amor para este pensador es un acto que desborda la lógica del cálculo. Cuando no se sabe el motivo de porque se ama a una persona, está señalando precisamente esa dimensión que escapa la razón instrumental. Además, insiste en que el amor auténtico tiene algo de violento o disruptivo. Se trata de una acción que irrumpe en nuestra vida y altera nuestras coordenadas.
En ello se percibe la influencia del existencialismo y del idealismo alemán que son tradiciones filosóficas que subrayan el carácter decisivo del acto subjetivo. Se trata de afirmar con el amor la singularidad irreductible.
También se identifica el dar razones para amar como una forma de domesticar el amor e, incluso, intentar aportar una lógica social. Actualmente, se valora mucho la eficiencia, la compatibilídad y la optimización. Las aplicaciones de citas sería un buen ejemplo, ya que organizan los deseos en función de los criterios medibles como puede ser la edad, los intereses o el nivel educativo. Así que el amor se reduce a una elección estratégica.
Para Zizek, se trata de un compromiso que introduce una excepción dentro de nuestra vida. Otra interpretación sobre esta frase célebre es la crítica a la idea de que el amor debe ser merecido. Esto quiere decir que si alguien necesita reunir ciertas cualidades para ser amado, el amor se convierte en una especie de recompensa.
Sin embargo, cuando aparece el amor en su forma más radical, esto implica aceptar incluso aquello que no encaja dentro de los ideales. Con ello, el pensador no propone la idea de idealización. El filósofo habla de reconocer que el vínculo no se sostiene por la suma de virtudes, sino por una decisión que atraviesa defectos e imperfecciones.
La cita apunta a una concepción del amor como un acto libre y contingente. No existe una garantía objetiva que lo fundamente. Así que en la mayoría de ocasiones resulta inquietante para todos los seres humanos. El amor nos obliga a admitir que amar es arriesgarse sin tener una justificación completa. Por eso, en la mayoría de ocasiones tiene tanta fuerza.
Si el amor se pudiera explicar a través de un razonamiento, sería intercambiable y calculable. Sin embargo, como carece de un fundamento racional, este se convierte en una afirmación singular que otorga sentido y transforma la existencia de los seres humanos.
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