El Palquillo

Asenjo bendice el nuevo Cristo de la Vera Cruz para Montequinto

  • La Catedral ha acogido la misa de clausura de la XXXV peregrinación de Hermandades de la Vera Cruz.

Asenjo bendice el nuevo Cristo de la Vera Cruz para Montequinto Asenjo bendice el nuevo Cristo de la Vera Cruz para Montequinto

Asenjo bendice el nuevo Cristo de la Vera Cruz para Montequinto / José Ángel García

Ha sido el broche de oro de la XXXV peregrinación nacional de las Hermandades de la Vera Cruz en el 50 aniversario de la creación de la confraternidad. El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha bendecido durante el transcurso de la homilía de clausura celebrada en la Catedral, el imponente Crucificado de la Vera Cruz que ha realizado el imaginero Juan Alberto Pérez Rojas para la parroquia de San Juan Pablo II de Montequinto y que es un regalo de la confraternidad. La solemne eucaristía celebrada en el Altar del Jubileo, ante este Crucificado que está llamado a aglutinar las oraciones de los fieles de su parroquia, ha sido el culmen de unos días y una mañana histórica para los centenares de hermanos de la Vera Cruz de toda España que se han citado en Sevilla desde el pasado viernes.

Más de mil inscritos de 69 hermandades de 15 diócesis españolas han participado en los distintos actos organizados en Sevilla. En la mañana de este domingo ha tenido lugar la procesión con el Lignum Crucis, portado bajo palio por Marcelino Manzano, consiliario eclesiástico de la Confraternidad, que ha contado con el acompañamiento musical de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla. Poco antes de las 11:30, tras discurrir por las calles más céntricas, la comitiva accedía a la Catedral por la puerta de los Palos del Templo Metropolitano. A continuación, ha comenzado la eucaristía presidida por monseñor Asenjo.

El prelado hispalense ha centrado su homilía en el símbolo universal de la Cruz: “El verdadero signo de la fidelidad de Dios y de su poder salvador, el signo más elocuente del amor de Dios por la humanidad es la Cruz de Cristo, que es para todos nosotros fuente de vida eterna”. Asenjo ha abundado en las diferentes representaciones que en el mundo del arte existen sobre el Crucificado, en España marcadas por el Crucificado de estilo barroco andaluz, “el Cristo real del Gólgota debió parecerse mucho a estos Cristos dolientes, lacerados y ensangrentados”; y la representación gótica castellana de una Cristo con corona real y sin atisbos de sufrimiento: “Es el rostro sereno y majestuoso de quien, muriendo, es exaltado como rey en el árbol De la Cruz”.

Procesión de traslado del Lignum Crucis a la Catedral. Procesión de traslado del Lignum Crucis a la Catedral.

Procesión de traslado del Lignum Crucis a la Catedral. / M.G.

Asenjo ha subrayado que el rostro sereno y dulce de Cristo es un mensaje de esperanza y una llamada a la resurrección: “Por ello, en esta mañana, a los pies del Cristo que reina desde el árbol de la Cruz, todos estamos llamados a abrir de par en par las puertas de nuestro corazón para que reine en nosotros y sea en verdad nuestro único Señor. Ante el rey soberano que entrega libremente su vida para nuestra salvación, entreguémosle nuestra vida para que Él la llene y plenifique, para que Él la recree y convierta, para que Él la posea y oriente y la haga fecunda al servicio de su reino, al servicio de la Iglesia y de nuestros hermanos”.

Una imagen clásica 

El Crucificado de la Vera Cruz tallado por el escultor e imaginero Juan Alberto Pérez Rojas es de inspiración clásica y cuenta con un semblante sereno, por expresa petición de la confraternidad. Pérez Rojas comenzó a trabajar en sus primeros bocetos hace tres años y ha compaginado su realización con la ejecución de otras obras. El Cristo, realizado en madera de cedro y policromado al óleo, mide 1,95 metros. Las potencias las ha labrado el orfebre Jesús Domínguez

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