De Fibes al teatro de la Maestranza

Calle Rioja

Tres años de espera. Un pregón es una carta a la ciudad que lo escucha. La carta de Julio Cuesta tardó en llegar lo que Pigafetta en escribir su cuaderno de bitácora

Las imágenes del Pregón de la Semana Santa 2022, de Julio Cuesta
Las imágenes del Pregón de la Semana Santa 2022, de Julio Cuesta / Juan Carlos Vázquez
Francisco Correal

04 de abril 2022 - 16:38

Lo he escrito varias veces. No hay mejor manera de contar una película sobre Sevilla que sentarse con una cámara en uno de los sillones de la peluquería de Melado. Saldría un travelling perfecto y de paso le arreglarían el cabello con el prestigio y la estirpe de tres generaciones. La víspera del Domingo de Pregón pasó por la puerta de la barbería Antonio Muñoz, alcalde de Sevilla, con atuendo deportivo después de hacer ejercicio en un gimnasio próximo. Por la tarde iría a la Catedral a ver y oír el Miserere de Eslava y la mañana siguiente estrenarse como máxima autoridad municipal en el teatro de la Maestranza, en el más esperado pregón de la Semana Santa de Sevilla.

Al final de Amor de Dios, bajo las columnas de Hércules y Julio César, las procedentes del templo de la calle Mármoles, el alcalde se encontraría con una concentración de personal de Correos que exhibían pancartas. "Correos no se vende, se defiende", se leía en una de ellas.

Un pregón de Semana Santa es como una carta a la ciudad. La carta que le ha escrito a Sevilla Julio Cuesta ha tardado dos años y tres primaveras en llegar a su destinatario. ¿Quién le iba a decir en 2017, en las bodas de plata de la Expo 92, que cuando fue comisario de esos 25 años del certamen que cambió Sevilla faltaban dos años para que fuera nombrado pregonero de la Fiesta Mayor de Sevilla, pero que no iba a pronunciarlo hasta que faltaran 17 días para que se conmemorasen los 30 años de la inauguración de la Expo en presencia del rey Juan Carlos I? La carta ha tardado en llegar casi el mismo tiempo que Pigafetta necesitó para escribir el cuaderno de bitácora de la primera vuelta al mundo.

Desde el sillón de Melado se ve a un grupo curioso. Acaban de pasar por el instituto San Isidoro donde estudió Manuel Machado. El padre y uno de los hijos se llaman Antonio Machado. El primero es abogado en Sevilla; el segundo, cocinero de postín en Barcelona y está de visita en su ciudad natal.

Pedro Lissén es la mano derecha de Manuel Sáenz en la tramoya de la Cabalgata de Reyes Magos del Ateneo y en el Consejo de Hermandades y Cofradías. En apenas doce horas ha oído dos pregones de Semana Santa. La víspera del de Sevilla, el de San José de la Rinconada que pronunció Belleda López Montero. Rosa Acuña, esposa de Lissén, fue compañera de la pregonera en las Mercedarias de San Vicente. Un nutrido grupo de las alumnas que llegaron hace casi medio siglo a ese colegio están en el patio de butacas.

San José es una ciudad dentro de otra, de La Rinconada. Como Nueva York y Nueva Jersey. La pregonera evoca estampas de la ciudad donde pasó su infancia, el aire de barrio de San Vicente, la tiza con el descuento de días que faltan para que salga la Veracruz en el bar La Pajarito, Baños esquina con Teodosio. La Agrupación Musical del Perdón arranca con la marcha Amarguras, obra de Manuel Font de Anta. El compositor sevillano fue asesinado en el Madrid bélico el 20 de noviembre de 1936, el mismo día que matan a Buenaventura Durruti y fusilan a José Antonio Primo de Rivera.

En el pregón de la víspera del pregón hay hermosas imágenes, una permuta simbólica, marineros en el Arco de la Macarena, armaos en el Altozano. Préstamo de Mercedes, otra compañera mercedaria, madre de un integrante de la centuria. San José aparece en el pregón como "el primer feminista, mucho antes de que se hablara de la conciliación"; y la Virgen María como "la primera costalera". El presentador de la pregonera dice que en España hay 26 Belledas. Ocho de ellas están censadas en San José de la Rinconada. La Gran Belleda, imaginaria película de Paolo Sorrentino.

La actualidad se trasladó en Sevilla de Fibes al Teatro de la Maestranza. Del edificio que rediseñó y amplió Guillermo Vázquez Consuegra a este auditorio diseñado en el solar del que fuera espacio de Cita en Sevilla por Luis Marín de Terán y Aurelio del Pozo. De Núñez Feijóo, nueva apuesta del Partido Popular, a Julio Cuesta, timonel de la nao Victoria de la primavera sevillana. Gambrinus ya puede respirar desde el velamen de ese barco que parece el pabellón de la Cruzcampo, cuyo arquitecto fue Miguel de Oriol e Ybarra, el mismo que hizo el del Vaticano con el que acabó la piqueta dos veces: primero en la película Nadie conoce a nadie, de Mateo Gil, inspirada en la novela de Juan Bonilla; después en la cruda realidad, que como nos enseñó Oscar Wilde siempre imita al arte.

Vimos al pregonero muy tranquilo unos días antes asistiendo en la librería Verbo, antiguo cine Imperial, a la presentación del libro de poemas Rincón de sombras, de José Joaquín León. En el corazón de la carrera oficial. Una carta de tres años con tantas bajas de destinatarios y alta la frente, en sus Noches del Baratillo, de su remitente.

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