El Palquillo

El armario de las verónicas

  • El Valle guarda la colección pictórica de paños que han acompañado a Jesús con la Cruz al hombro

En la iglesia de la Anunciación hay un armario de madera al fondo a la derecha que guarda casi cuarenta años de Semana Santa. En él, cuidadosamente almacenados están los paños que porta la Verónica de la Hermandad del Valle cada Jueves Santo. Una tradición que se inició en 1980 de la mano del profesor Francisco Maireles, que involucró a profesores y artistas en esta iniciativa que llega hasta nuestros días y que tiene hasta una Comisión del Paño de la Verónica. Maireles dio carácter anual a lo que había sido único. Virgilio Mattoni pintó el primero en el siglo XIX y Miguel Ángel del Pino pintó el segundo en 1971.

Honorio Aguilar, diputado de la corporación de la calle Laraña desde 2007, es el encargado de preservar esta tradición que cumplirá cuatro décadas en 2020. Aguilar, doctor en Arquitectura, es el guardián de una colección que define como “diversa y rica en lenguajes y estilos”. Destaca la “vinculación con la facultad y con los artistas”, algo que ha conservado de Maireles. Su huella en la colección se nota en la inclusión de arte contemporáneo, algo que ha despertado la polémica en los últimos años. Aguilar defiende que sigue las directrices que llegan desde Roma de incorporar este tipo de arte a la Iglesia.

Esta inclusión del arte contemporáneo en una hermandad de finales del siglo XVI se ha hecho muy patente en el último paño, obra del pintor sevillano Guillermo Paneque. “El carácter efímero del paño es lo que hace que te puedas arriesgar”, afirma Aguilar, que se muestra orgulloso de haber acercado la Semana Santa a artistas que estaban muy alejados de ella por el habitual conservadurismo artístico que mantienen la mayoría de hermandades. “Paneque no estaba mediatizado y ha tenido libertad de criterio”, añade.

La obra de Paneque será colocada en las manos de la Verónica que está en el paso de Jesús con la Cruz al hombro. Aguilar cree “en el paso va a encajar mucho mejor de lo que parece” y cree en los beneficioso de “casi experimentar con una obra de arte”, refiriéndose al contraste de estilos artísticos que habrá en el primero paso de la hermandad. Lamenta que existan “opiniones poco reflexionadas” sobre este nuevo paño, que tomará el testigo de los pintados por el imaginero Luis Álvarez Duarte en el 2000 o en 2013 de Carmen Laffon, Premio Nacional de Artes Plásticas. Aún así, el interés por este armario y sus verónicas en los últimos años ha aumentado, probablemente conllevado por el debate que han despertado sus atrevidos paños.

El objetivo de Honorio Aguilar de enriquecer esta colección le hace estar constantemente en búsqueda de autores para próximos paños. “Llevo algunos años detrás de Antonio López y no descarto que algún día acepte”, aludiendo al pintor ciudadrealeño y Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1985. Aguilar revela que López “conoce la colección”. Este reto sería colocar esta colección al más alto nivel y honrar el trabajo del profesor Maireles, que estableció una vinculación que aún continúa entre el Valle y su vecina Facultad de Bellas Artes. Una muestra de esa estrecha relación es el riguroso inventario técnico que están realizando los alumnos en la corporación y que, según Aguilar, “puede ser importante para muchas hermandades en el futuro”.

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