El eco del Gran Poder en Santa Teresa

El Señor ya estuvo durante 18 días en esta parroquia de Amate con motivo de las Misiones Generales de 1965

El párroco, Manuel Moreno, espera que la visita deje de nuevo un profundo poso

Los impresionantes frescos de Juan Miguel que adornan Santa Teresa

El Gran Poder en Santa Teresa en el año 1965.
El Gran Poder en Santa Teresa en el año 1965. / M. G.

No será este sábado, pero el Señor volverá a Santa Teresa más de 56 años después. En esta parroquia, una de las más interesantes patrimonialmente hablando más allá del centro de la ciudad, la visita del Gran Poder también se espera como un gran acontecimiento. Estaba previsto que la venerada imagen llegara el sábado por la tarde tras recorrer el vecino barrio del Cerro del Águila, pero las malas previsiones meteorológicas han deparado la suspensión de esta salida. Pendientes del cielo y de los partes, en la parroquia esperan al Señor como agua de mayo. Con una feligresía un tanto desapegada y descreída, la presencia del Señor debe servir para remover sentimientos y conciencias. Así lo espera el párroco, Manuel Moreno.

El Señor del Gran Poder estuvo en la parroquia de Santa Teresa en el año 1965 por las Misiones Generales promovidas por el cardenal Bueno Monreal. A los pies de los excepcionales frescos del pintor Juan Miguel Sánchez, el Señor permaneció 18 días: del jueves 28 de enero al domingo 14 de febrero, cuando emprendió el regreso a la parroquia de San Lorenzo. Las estampas de hace 56 años son muy similares a las que se vivirán en los próximos días. El Gran Poder ataviado con su túnica morada lisa sobre unas sencillas andas y un reguero de fieles postrándose a sus plantas. De aquella visita queda el recuerdo en muchos vecinos y un azulejo junto a la puerta de entrada del templo.

El Señor del Gran Poder y le Virgen del Mayor Dolor y Traspaso avanzan por la avenida de Eduardo Dato.
El Señor del Gran Poder y le Virgen del Mayor Dolor y Traspaso avanzan por la avenida de Eduardo Dato. / M. G.

El Señor del Gran Poder se trasladó a Amate junto a la Virgen del Mayor y Traspaso, que presidió el centro misional número 9, en el cercano grupo escolar San Fernando, la parroquia de Santa Teresa era el 8. El cortejo, como relatan las crónicas del momento, tardó diez horas en llegar a esa zona de Sevilla, a más de seis kilómetros de San Lorenzo. Las fotografías en blanco y negro muestran un cortejo liviano y un público escaso cuando el Señor y la Virgen avanzaban por una avenida de Eduardo Dato a medio reurbanizar. El paso por la bulliciosa Plaza de la Alfalfa, la subida del Puente de San Bernardo, o el paso por una activa Fábrica de Artillería, fueron algunos de los momentos más singulares.

El Señor del Gran Poder y la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso subiendo el puente de San Bernardo.
El Señor del Gran Poder y la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso subiendo el puente de San Bernardo. / M. G.

La lluvia sorprendió a la hermandad cuando se encontraba en el sanatorio de San Juan de Dios, lo que provocó la búsqueda de refugio en la vecina parroquia de la Concepción de Nervión. Allí lo recibió la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús. De aquella visita imprevista quedan la leyenda de Araujo –ni el Señor estuvo en su casa (sí la Virgen), ni había fallecido su hijo–, y una simiente que sirvió para la fundación, cuatro años más tarde, de la Hermandad de penitencia del Cristo de la Sed.

La Parroquia de Santa Teresa se convirtió durante esas 18 jornadas en uno de los epicentros devocionales de la ciudad. Como ha sucedido ahora durante la estancia en la Blanca Paloma y la Candelaria, muchos sevillanos acudieron a postrarse ante el Señor del Gran Poder. El templo permanecía abierto durante todo el día y se celebraban tres eucaristías diarias.

El Gran Poder en Santa Teresa en el año 1965.
El Gran Poder en Santa Teresa en el año 1965. / D. S.

Los vecinos de Amate, agraciados una vez con la visita del Señor, nunca se pudieron imaginar que volverían a contar con su sagrada presencia. Todavía recuerdan cómo fueron aquellos días de gozo y de intenso sentimiento religioso. Así lo relata el párroco, Manuel Moreno: “Hay muchos feligreses que recuerdan la visita de 1965 y lo que significó. Que el Gran Poder vuelva después de tanto tiempo está generando mucha expectación entre los vecinos”.

La vida en esta zona del barrio de Amate y en la parroquia es complicada. Por ello, el sacerdote espera que la llegada del Gran Poder sea también un punto de inflexión y que sirva para remover la vida parroquial: “La parroquia está un tanto mortecina. La pandemia acabó por retirar a muchas de las personas mayores que acudían. Ahora estamos trabajando para revitalizarla. La presencia del Gran Poder nos dará fuerza. Espero que sea un acicate para lograrlo. Va a ser un acontecimiento popular muy importante. En la Blanca Paloma y la Candelaria se están viviendo cosas muy interesantes. Se ha producido una gran asistencia de fieles. Se han obrado muchas reconciliaciones con el Señor”.

Manuel Moreno, párroco de Santa Teresa.
Manuel Moreno, párroco de Santa Teresa. / José Ángel García

La situación de la feligresía de Santa Teresa es diferente a la de Los Pajaritos y la Candelaria. Como resalta el párroco, el principal problema es la elevada tasa de paro, tanto en jóvenes como en mayores: “En la cáritas parroquial atendemos a 50 personas gracias a los fondos que nos llegan desde Cáritas Diocesana, ya que nosotros no recaudamos lo suficiente. Esperamos que el Señor nos ayude. Nosotros seguiremos trabajando para ayudar a los vecinos que lo necesiten y para que aumente la fe”.

Será el domingo o el lunes, pero en Santa Teresa esperan con los brazos el reencuentro con el Señor.

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