El Palquillo

Una marcha con sones rusos para la Virgen de Consolación de la Sed

Entrega de las partituras a la hermandad

Entrega de las partituras a la hermandad

Tender puentes y reforzar su universalidad. Es una de las tareas que, como cofrades de pleno siglo XXI, nos corresponde para con nuestra Semana Santa. Porque su raíz popular no entiende, en ningún caso, de fronteras o muros. Más bien todo lo contrario. Si no, que lo pregunten a Lilia Kiryukhina, una sevillana de adopción cuya vida cambió para siempre cuando desembarcó en la capital andaluza. 

Lilia es docente, licenciada en Música por el Conservatorio Superior de Música de Sevilla en la Especialidad de Dirección de Coro. Aunque estudió música en su país natal, en Rusia, treinta años avalan su conocimiento de nuestra ciudad, en la que habita desde 1994. Desde el año 2018 es directora del coro de la Macarena y continúa desempeñando el coro de directora de la Hermandad de la Sed, una corporación inmensamente especial en su vida. Tanto es así que ha dedicado, a la Virgen de Consolación, su primera marcha procesional: Mirando al cielo. 

"Será estrenada el próximo día 9 de marzo por la Banda Municipal de Mairena, en el pregón de la hermandad de la Sed, y sonará en la calle el próximo Viernes Santo. La marcha en sí es Ella. Escucho la marcha y veo a la Virgen. Sencilla, cercana..." nos explica Kiryukhina, quien amablemente ha atendido la llamada de este periódico. Su primer contacto con la Semana Santa y las cofradías viene, precisamente, de esta corporación. "Para ella ya compuse un canto sencillo, para mi Virgen de ojos azules. Se llama Consuelo divino y ahí fue cuando se gestó el coro de la Sed, llamado Madre de la Iglesia, que también dirijo. Aquel canto se estrenó en la Función Solemne del 8 de septiembre de 20214 Pasaron los años y me decidí a componer una marcha procesional, pero después el proceso se paró por una serie de circunstancias familiares. Una vez pasó la pandemia, se propuso terminar la marcha, que en ningún caso tiene texto para cantar", apunta. 

Es una marcha que hunde su génesis en lo popular, que para Lilia es la base de todo. "Es como una oración. Ayuda a ver, sonreír, llorar... Pero es un apoyo a la hora de rezar cuando estamos entre tanta gente", es decir, que cada uno de manera particular pueda alcanzar la intimidad con la imagen a través de la música como herramienta. Además, la partitura cuenta con una dedicatoria de hondo calado emocional, pues en ella existe un recuerdo a la madre y a la abuela de la propia Lilia. Sin duda, una serie de ingredientes y componentes que hacen que Mirando al cielo se convierta en uno de los estrenos del género más reseñables de este 2024. Además, engrosa así el ya interesante y variado patrimonio musical de la cofradía de Nervión. 

Una marcha que acerca dos geografías diametralmente opuestas entre sí pero con un amplio sentido de la sensibilidad hacia la música y las tradiciones populares. 

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