¿Año nuevo hermandades nuevas?

Año nuevo, ocasión para tomar decisiones nuevas en la hermandad, con valentía creativa y libertad intelectual

Así empezó todo

El reloj de la Puerta del Sol.
El reloj de la Puerta del Sol. / Europa Press / Eduardo Parra

08 de enero 2026 - 06:20

El comienzo de año no pasa de ser un convencionalismo del calendario. Termina un mes, el de diciembre, y se da paso a otro en el que comienza la contabilización de un nuevo ciclo de doce meses. No hay nada que distinga la medianoche del 31 de diciembre de la de otro día cualquiera. Sin embargo, necesitamos marcarnos periodos, darnos ocasión de recomenzar, asumir la ilusión de concedernos una oportunidad para tratar de enmendar aquello que, entendemos, debe ser cambiado. El nuevo año viene siempre cargado de buenos propósitos, desde los más convencionales: dejar de fumar, hacer ejercicio, aprender inglés,… hasta los más personales: mejorar mis relaciones familiares, ser más ordenado, nuevas metas profesionales y otros objetivos por el estilo. Luego comprobamos que el cambio de año, por sí mismo, no soluciona nada, que lo que de verdad importa es el esfuerzo personal, la lucha diaria por mejorar.

Con el año que termina añadimos un capítulo más a nuestra biografía, que no la componen una serie de sucesos aislados, capítulos sueltos, porque en todos ellos permanece una misma persona que da unidad a la misma y la va construyendo libremente, superando el determinismo. Esto también es válido para las hermandades, suma de historias personales.

En el cristianismo, y en las hermandades, el tiempo tiene una importancia fundamental. El mundo fue creado en la dimensión temporal, encuentra su culminación en la plenitud de los tiempos, la Encarnación, y su meta en la venida del Hijo de Dios, al final de la historia. A partir de esta relación de Dios con el tiempo surge, también para las hermandades, la obligación de santificar el tiempo actual, de incidir en la historia, de recrear y fortalecer un conjunto de opiniones y creencias que conforman la sociedad.

La búsqueda de la excelencia

Año nuevo hermandades nuevas, depositarias del tesoro de la religiosidad popular, base para la reconstrucción de una cosmovisión cristiana desde la que interpretar la naturaleza de la persona y la de todo lo existente, ordenándolas a su fin. Se abre aquí un importante campo de trabajo para las hermandades, enraizadas en la esperanza, sin derecho a la mediocridad, buscando su excelencia en la cristianización de la sociedad. Se trata de escribir esta página de la historia que nos ha tocado vivir, una historia que no es dialéctica, que tuvo un origen y se encamina a su fin, concreto y trascendente; pero los caminos que conducen a ese fin corresponde a cada uno trazarlos en el ejercicio de su libertad. Asumiendo las decisiones con valentía creativa.

En su Carta Apostólica Patris Corde (8-12-2020), publicada con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal, el Papa Francisco señala una cualidad de San José en la que quizá no habíamos reparado y que él llama “valentía creativa”.

El ejemplo de la Sagrada Familia

«La Sagrada Familia tuvo que afrontar dificultades concretas, como todas las demás familias», señala el Papa. Para cuidar y proteger al Niño Dios, San José hubo de tomar decisiones difíciles, con “valentía creativa”, para atender situaciones de las que no había referencias, como el momento del parto, la huída a Egipto o la supervivencia en un país extraño.

Dios siempre logra salvar lo que es importante, con la condición de que tengamos la misma valentía creativa del carpintero de Nazaret, poniendo los medios necesarios y confiando en la Providencia.

«Si a veces pareciera que Dios no nos ayuda, no significa que nos haya abandonado, sino que confía en nosotros, en lo que podemos planear, inventar, encontrar».

Año nuevo, ocasión para tomar decisiones nuevas en la hermandad, con valentía creativa y libertad intelectual.

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