Repertorios musicales eucarísticos: una especie en extinción

Música

Cada vez se antoja más complejo escuchar un repertorio acorde a la procesión

Las marchas eucarísticas caen poco a poco en el olvido salvo excepciones

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San Fernando sale de la Catedral el pasado Corpus Christi
San Fernando sale de la Catedral el pasado Corpus Christi / José Ángel García

Indudablemente, atravesamos tiempos en que la composición de marchas procesionales resulta un ejercicio frenético y vertiginoso. Los estrenos son prácticamente periódicos y las carpetillas de los músicos aumentan su grosor de manera desmesurada. Esta cuestión, objeto de debate entre los melómanos cofradieros, en ocasiones ensombrece la presencia de verdaderos clásicos del género en favor de partituras de recorrido finito, lo que a su vez acomoda el proceso de selección de marchas por parte ciertos fiscales (el problema es de quien lo ubica en el cargo) desconocedores no solo de la amplia cruceta, sino del contexto. Porque, a veces, el director no tiene la última palabra. Un grave error.

Evidentemente cada procesión tiene su estilo, su impronta y su estética, y la música desempeña un papel relevante en la puesta en escena de la cofradía en la calle. Y en estos últimos tiempos asistimos a la pérdida de una seña de identidad clave en un tipo de procesión fundamental: las eucarísticas. Porque sí: existen marchas sacramentales, de corte glorioso que no festivo, perfectamente ajustables a la presencia de Dios en la calle. Una Custodia no es un paso de palio. Es la virtud de la adecuación a las circunstancias.

Sin embargo, existen ciertas formaciones musicales o hermandades que sí se esfuerzan por escoger, dentro de tan vasta hojarasca, un repertorio propio para una procesión de Corpus o eucarística, y que no solo se limite a El Corpus de Uralde, Triunfal de Cebrián u Oremos de Ricardo Dorado, esta última en el ostracismo hasta hace algún tiempo. Sin ir más lejos, la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla cuida mucho desde hace años el acompañamiento musical a San Fernando en la procesión del Corpus Christi. De la mano de Gutiérrez Juan, tras el rey santo pueden escucharse marchas compuestas expresamente para este formato: Consagración (Corpus Christi en Sevilla) (Cristóbal López Gándara), Corpus Christi en Nervión (Bernal Nieto), La procesión del Corpus (Moreno Pozo), Rey de Reyes (Mariano San Miguel) o Gloria, de este último.

Es conocido que no todas las formaciones disponen de un repertorio eucarístico completo (bien porque sus hermandades no lo requieren o porque no suelen acompañar este tipo de procesiones) pero sí es exigible un mínimo de estas marchas aunque sea por el mero hecho de evitar su desapego del oído general. Otro maravilloso ejemplo nos lo ofrece la Banda de La Esperanza de Córdoba, que el pasado domingo interpretó un extraordinario repertorio sacramental en el Corpus Christi de la ciudad califal. Sonaron marchas como La Sangre y la Gloria (Alfonso Lozano), Santa Custodia (Andrés Martos), Altare dei (Ricardo Dorado), La Sagrada Cena (Gámez Laserna) o Cantemos al Señor de Álvarez Beigbeder. Impecable.

También es de destacar el repertorio interpretado por la Banda de La Puebla del Río en su tradicional procesión del Corpus, el día más señalado del año cigarrero. De rodillas, Señor (Francisco J. Escobar), Pescador de Hombres (Cesáreo Gabaráin) o Hymnus ad martyrem, del propio Escobar y dedicada a San Sebastián, el patrón de la localidad. Tan difícil como acertar. Tan sencillo como querer.

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