Rincones con encanto

Asomada en el tejado, la Giralda

  • Pozo Seco era una barreduela que se convirtió en plaza el año 1961, justo cuando se abrió la calle de la Alcazaba, hoy llamada de Joaquín Romero Murube.

Plaza de la Alianza Plaza de la Alianza

Plaza de la Alianza

Aunque el lugar es de tiempo inmemorial, que en el Siglo XVI ya se conocía como plaza o calle del Pozo Seco, su protagonismo como paso de cofradías es de ayer de mañana. Data del año 1961 y lo que era una barreduela con una sola entrada se convierte en plaza, la bellísima plaza que hoy es. Esa transformación se debe a la apertura de una calle que deja libre el paño amurallado del Alcázar para que la plaza se una a la del Triunfo.

Esa apertura resultó ser una de las obras más felices en la Sevilla eterna. En un principio, dicha calle se rotuló con el nombre de Alcazaba y así estuvo hasta el fallecimiento del escritor y conservador del Alcázar Joaquín Romero Murube en el año de 1969. La Corporación Municipal tuvo a bien añadir el nombre del autor de Los cielos que perdimos al nomenclátor de la ciudad y así continúa llamándose, esperemos que para mucho tiempo o, mejor aún, para siempre.

Y es que si hay algo inestable en esta Sevilla nuestra es lo del nomenclátor urbano, pues el baile de nombres es algo consuetudinario con el paso del tiempo y, sobre todo, con los vaivenes políticos. Sin ir más lejos, y como dato elocuente, hace muy poco se borró el nombre de Armando Palacio Valdés de su calle en Nervión para sustituírsele por el de un futbolista muerto en pleno ejercicio de su profesión. Cierto es que la muerte de un héroe joven con las botas puestas tiene una extraordinaria carga sentimental, pero tampoco hay por qué arrumbar en el olvido a un autor que propaló el nombre de Sevilla en su obra La Hermana San Sulpicio.

Viene esta desviación a cuento, muy a cuento, ya que la Plaza de la Alianza ha estado a punto de sufrir también el mismo mal. La Corporación Municipal anterior, gracias a los votos del bipartito formado por socialistas y comunistas, decidió borrarle el nombre y sustituirlo por el del político asturiano Indalecio Prieto. Se explicaba el cambio por la trascendencia del ministro socialista en la concesión del aledaño Alcázar ala ciudad de Sevilla, aunque no es descartable que lo de Alianza les trajese recuerdos poco gratos, justamente los de un partido antagónico y antecedente del actual Partido Popular.

Escribía el 7 de julio de 2009 en estos papeles Carlos Colón lo siguiente: "Bien está que se quiera tener un detalle para con Indalecio Prieto, figura política sumamente controvertida por otra parte, por ser el ministro de Hacienda que firmó en 1931 la cesión a la ciudad de los Reales Alcázares. Muchas gracias en nombre de la ciudad y, muy especialmente, de Joaquín Romero Murube, que fue el que más y mejor lo disfrutó. Pero no a costa de Plaza de la Alianza. ¿Habrá calles y plazas sin nombre o necesitadas de nueva nomenclatura? Pues no. Van y practican el hispánico deporte de desnudar un santo para vestir a otro, y le quitan a la plaza de la Alianza su antiguo y despolitizado nombre para encasquetarle este otro, nuevo y politizado, sólo porque la pobrecita mía está al lado del Alcázar. Este acuerdo se tomó hace algo más de un año y ahora se intenta ejecutar. Eso sí, con tal oposición del vecindario que la primera embestida municipal fracasó ayer".

Y esto se impidió por la enérgica acción del vecindario, que hasta se echó a la calle para evitar tamaño desaguisado. Porque hay que tener en cuenta que Alianza en este caso nada tiene de connotaciones políticas. Ese nombre se debe a que allí se hallaba una fábrica de tejidos y lo que fue Pozo Seco hasta que se cambió a Rodrigo Caro en 1845, tomaría el nombre actual veintitrés años después, justamente en el de 1868.

La Plaza de la Alianza se desdobla para formar una exterior entre Rodrigo Caro y Joaquín Romero y otra interior, ciertamente recoleta y que sí podría ser considerada como barreduela anexa a la plaza. Ambas son cuadradas, con una fuente en el centro la externa y limitada por un caserío de dos o tres plantas la más recogida. En este caserío se han producido rehabilitaciones y la verdad es que no todas han estado acordes con el sitio.

Porque es que el sitio puede ser considerado como uno de los más bellos de todo el barrio de Santa Cruz. La vista que desde ahí tiene la Giralda es impresionante, como impresionante es el Cristo de las Misericordias el martes y el de la Salud esta noche así que estén dando las nueve en todos los relojes de Santa Cruz. No se pierda el espectáculo del Cristo de San Bernardo y la Virgen del Refugio rompiendo desde la Alcazaba a Rodrigo Caro sorteando la fuente central y embocando la que quizá sea la calle más bella del orbe, la de Mateos Gago.

Si Juan Ramón Jiménez, en su visión de la Giralda desde Mateos Gago, la piropea como tallo luminoso que emerge de las entrañas de la Tierra, la visión de la Giganta desde este rincón, desde esta Plaza de la Alianza tan bella, podríamos describirla como una bella mujer asomada al Paraíso Terrenal. Así, asomada por encima de la antigua Diputación Provincial, es como se ve la Giralda desde el centro de la plaza. Martes y miércoles son los días señalaítos para que la Alianza se convierta en paso de cofradías. Ayer Santa Cruz y esta noche, la más torera de todas, la de San Bernardo, la de Curro Cúchares o los Vázquez, siempre un Vázquez en su cuerpo de nazarenos. Alianza, qué bien me suena tu nombre.

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