Cofradias

Las hermandades se resignan al paisaje de las catenarias en la Avenida

  • El presidente del Consejo, Adolfo Arenas, advierte que "las cofradías se tienen que amoldar a la fisonomía actual de la ciudad"

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Las cofradías no han tardado en reaccionar a la información, avanzada ayer en Diario de Sevilla, en la que se indicaba que el Ayuntamiento no va a retirar las catenarias de la Avenida de la Constitución para el paso de los desfiles procesionales de este año, debido al alto coste de los trabajos -en torno a 125.000 Euros- y a que el servicio del Metrocentro tendría que estar suspendido al menos un mes, con el consiguiente perjuicio para sus usuarios.

El presidente del Consejo de Cofradías, Adolfo Arenas, dijo a este periódico que no quiere entrar a valorar la medida hasta que no lo hable con las hermandades afectadas, aunque, advirtió, “que las cofradías se tienen que amoldar a la fisonomía de la ciudad actual y a sus necesidades urbanísiticas”. En este sentido, Arenas aseguró que “los princpios generales no pueden perder valor ante unas ideas particulares, como las estéticas”.

Aunque se trata de una decisión que afecta al conjunto de la nómina de hermandades que van a la Catedral, son 3 las que sufren especialmente esta medida: los Estudiantes,  la Carretería y las Siete Palabras. Las dos primeras hermandades ya tuvieron el año pasado que convivir con las catenarias, puesto que les afectaba en varios tramos de su recorrido. Los Estudiantes dejaron de salir por la puerta principal del Rectorado para hacerlo por la calle María de Padilla y así “huir de las catenarias de la calle San Fernando”, explica Antonio Piñero, hermano mayor. Piñero se toma con resignación “esta rémora que arrastramos desde el año pasado. Tenemos cada vez más catenarias”, se lamenta. Por su parte, el hermano mayor de la Carretería, José María Sainz, asegura que su  situación  es la misma. “Cuando instalaron las catenarias tenían que haber previsto esto. La Semana Santa es una fiesta que genera muchos beneficios a la ciudad y no sólo económicos, explica.

La hermandad de las Siete Palabras tiene el problema de la altura a la que va su crucificado, más de siete metros, y la altura de los cables del travía, 6 metros. El hermano mayor, Antonio Sánchez, se mostró bastante indignado con la medida: “No encuentro motivo para que no las quiten, el Cristo tendría que ir bajado, fuera del cajillo, y eso perjudica muchísimo a la talla”.  Anoche mismo convocó a los oficiales de su junta para tratar el asunto de manera extraordinaria.

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